Cristianos nacidos de nuevo, llenos del Espíritu Santo, no pueden ser poseídos por demonios, según acuerdan los teólogos.

Uno de estos teólogos es Stephen Wellum, profesor de Teología Cristiana en el Seminario Teológico Bautista Sur en Louisville, Kentucky.

“Mi respuesta a este interrogante probablemente sería No,” dijo Wellum en un video reciente, acerca de si los cristianos pueden ser poseídos de una manera similar a la que se reflejan en los Evangelios.

“Ser poseído por un demonio significaría estar fuera de Cristo,” explicó.

“Cuando pensamos en la salvación cristiana, desde la perspectiva de las Escrituras, es una transferencia. La persona es transferida desde la naturaleza de Adán, y del control total del pecado, la muerte y la maldad, a Cristo. En Cristo ya no estamos muertos en nuestras transgresiones y pecados, hemos nacido del Espíritu, tenemos una nueva vida, hemos sido perdonados por nuestros pecados, estamos unidos al Salvador, tenemos el poder del Salvador,” remarcó.

Sin embargo, aclaró que “para los que ahora están en Cristo, que han sido perdonados por sus pecados y nacidos del Espíritu a una nueva vida, es impensable la posibilidad de ser poseídos por el diablo o un espíritu demoníaco. En un estado caído, sí; pero en Cristo, no.”

Mientras que en Cristo, uno no puede ser poseído, Wellum remarcó que los cristianos si enfrentan batallas contra Satanás. Él citó al Apóstol Pablo, quien dijo en Efesios 6:12 que los creyentes no luchan contra sangre ni carne, sino contra principados y potestades -poderes pertenecientes al reino de maldad.

A través de Cristo, los creyentes tienen poder sobre el ‘maligno’, enfatizó Wellum.

“Aunque aún debemos batallar en este mundo hasta el final, aunque aún debemos atravesar pruebas y persecución y sufrimientos, la Iglesia de Cristo es victoriosa, las huestes del infierno no prevalecen contra los cristianos ni contra la Iglesia,” afirmó.

Robby Waddell, profesor de Nuevo Testamento en la Universidad del Sur, un Instituto afiliado a Las Asambleas de Dios en Lakeland, Florida, dijo que concuerda con el argumento de un cristiano nacido de nuevo no puede ser poseído por demonios.

Waddell dijo que la reflexión que hizo Wellum acerca del tema “es acertada y concordante con las creencias cristianas respecto de la actividad demoníaca.”

“Sus referencias a varios pasajes de las Escrituras son veraces respecto a los contextos literarios e históricos, y la lectura es fiel a la tradición cristiana,” compartió Waddell.

Waddell agregó un punto que podía prestarse a confusión y es el término ‘posesión’, del cual dijo, no sería el mejor término para describir a algunos de los personajes de la Biblia que sufrieron a manos de los demonios.

“La diferencia entre posesión y opresión (o batallar contra fuerzas demoníacas) no está tan clara en las narraciones bíblicas como si en la teología moderna. Se trata de una cuestión de grados de influencias,” explicó.

“Así que, según Wellum, un cristiano puede ser influenciado o afectado por un demonio pero no ser poseído. No voy a contradecirlo, aunque las escrituras cristianas no es explícita respecto a la diferencia. De nuevo, en mi opinión, Wellum sustenta sus reflexiones con profundidad teológica seria.”

Un detallado análisis a este importante interrogante en el sitio web AG cuenta que, la mayoría de los escritores acuerdan que un cristiano genuino “no puede ser poseído o enajenado por un demonio,” aunque también presenta voces cristianas distintas a esta opinión, como la de un doctor que ha tratado casos de cristianos que sufrieron posesión demoníaca.

El Christian Apologetics & Research Ministry también presenta su postura de que los cristianos no pueden ser poseídos por espíritus malignos.

“Posesión implica Propiedad, y el diablo ya no es propietario de los cristianos; hemos sido comprados por precio, la Sangre de Cristo (Hechos 20:28, 1 Corintios 6:20; 7:23). Además, el diablo no puede permanecer en la casa del Señor debido a la grandeza incomparable de la Gloria de Dios y su Pureza,” agregó Waddell.

“La oscuridad huye de la Luz. Como cristianos, somos el Templo de Dios (Hebreos 10:21, 1 Timoteo 3:15). Somos habitados por Dios cuando recibimos a Cristo (Juan 1:12, 14:23).”

“Así que no tendría ningún sentido afirmar que una presencia demoníaca podría poseer a una persona que tiene a Dios habitando en su interior.”