El domingo pasado, en el estado de Michigan, en una iglesia de la ciudad de Kalamazoo un grupo de residentes de este lugar se reunieron para orar por los afectados de un tiroteo en el que murieron al menos siete personas.

A esta reunión especial fueron invitados pastores de la zona, y otros vecinos que dejaron un mensaje durante el servicio. También incluyó círculos de oración y varios números musicales motivadores.
La consternación que este hecho vandálico produjo en la comunidad, disparó interrogantes como éstos: “¿Por qué ha sucedido algo como esto? ¿Y por qué ha sucedido en nuestra comunidad?”.

Al mismo tiempo, el pastor Brian Stone expresó: “Siempre pensamos que este tipo de tragedias suceden en lugares distantes; y cuando lamentablemente suceden en nuestro patio trasero, no tenemos respuestas. Y creo que cuando tratamos de dar una respuesta fácil en medio de la tragedia, hacemos un gran daño en los sentimientos y las emociones de los familiares afectados”.

La reunión especial de oración realizada en la Iglesia Centerpoint fue una noche después de que las autoridades identificaran al presunto responsable del atentado como Jason Dalton, de 45 años, conductor del servicio de taxis Uber y ex ajustador de seguros, quien según la policía no tenía antecedentes penales.

Según la información que manejaban los investigadores del horrendo homicidio múltiple, el sospechoso habría escogido a sus víctimas quienes se encontraban el sábado por la tarde en el estacionamiento de un restaurante, en una concesionaria de autos y en un complejo residencial.

Las fuentes judiciales consultadas informaron que Dalton será acusado formalmente de los cargos de homicidio.-