Una incontable multitud se concentró en el Obelisco ayer- En una tarde soleada y con un clima muy agradable miles de familias se movían como diciéndose con los rostros unos a otros «amamos la vida, amamos al bebé por nacer».

Oraciones y alabanzas fueron el nexo que hacia que por momentos creyéramos que nos encontrábamos en una campaña evangelística o en un culto.

Como medio de comunicación cristiano registramos la opinión de la gente que estaba allí, y todos respondían que en sus conceptos morales no había lugar para matar a un bebé en el vientre de la madre.

Tenemos que destacar que entre la multitud encontrábamos, como siempre cuando se reúne la iglesia de Jesucristo, una unidad e identificación muy fuerte, hermanos que se encontraban y que sonreían con paz en sus corazones aunque estuvieran allí por una protesta muy fuerte.

Cada asistente a esta gesta histórica fue por su propia voluntad, aún pagando su viaje con dificultad ante la crítica situación que vive la Nación; esto agrega más valor a esta demostración de principios cristianos y a la defensa de la moral en la República Argentina.

Como muestra de distancia y sacrificio, podemos decir que los hermanos de Jujuy tuvieron que recorrer más de 1400 kilómetros para estar presentes, pero era tan importante su presencia y su compromiso que aceptaron el reto que el momento del país les requería.

Muchos mañana podrán decir a su descendencia que fueron parte de este día tan trascendente y cuanto valoraron estar presentes.

Esta es una de las grandes luchas que vienen a la Iglesia Evangélica en este tiempo, animémonos unos a otros a seguir firmes y constantes para lo que nos resta.