Eric Foley de La Voz de los Mártires, Corea, contó en un reporte el miércoles: “No he encontrado jamás un cristiano en Corea del Norte que orara para que el régimen opresor cayera -ni uno sólo en 15 años. Los cristianos subterráneos (llamados así porque deben vivir su fe en absoluto secreto) oran por Kim Jong-Un para que pueda conocer a Jesucristo.

Foley agregó: “Quizás sea que los cristianos de Corea del Norte sepan mejor que el resto de nosotros, que no se trata de un cambio de gobierno lo que traerá la paz, sino de que el Príncipe de Paz entre en los corazones. Debemos seguir el ejemplo, y orar, no por el cambio de régimen, sino por el cambio del corazón del régimen.”

Últimamente, el mundo ha mirado con cierta preocupación hacia Corea del Norte y su amenaza de misiles nucleares en 2017; pero para la minoría de cristianos en la nación, el temor por la seguridad de sus vidas es una experiencia constante.

Paul Robinson, CEO de Reléase, dijo que el gobierno de Kim es “probablemente el más grande y terrible perseguidor de cristianos en la faz de la tierra,” lo que se condice con la perspectiva de muchas otras organizaciones de ayuda humanitaria.

Robinson dijo que el conflicto y la amenaza nuclear entre Corea del Norte y el Occidente no quiere decir que necesariamente las cosas serán más difíciles para los cristianos allí, pues “simplemente no se puede imaginar cómo podrían ponerse peor de lo que ya les toca sufrir.”

“Corea del Norte no solo persigue a los cristianos -los ejecuta. Esta crisis debería darnos el empuje necesario para orar por los perseguidos en ese país,” agregó.

Remarcó que se cree que, cerca de 30,000 de los 100,000 del país han sido enviados a campos de concentración, donde el régimen opresor se ha manifestado más rígido que nunca.

“Nuestros compañeros obreros que trabajan diariamente con los cristianos norcoreanos ven la presente crisis como un duro recordatorio de que deben orar por ellos. El mundo tal vez sienta en este momento una amenaza de muerte posible con los misiles nucleares norcoreanos apuntando para ser disparados en cualquier momento, pero la amenaza de exterminio es una realidad diaria para los cristianos norcoreanos,” Foley prosiguió: “Ya que nos sentimos en peligro, recordemos a aquellos que viven en constante peligro desde hace 70 años. La comunidad internacional puede que esté bajo amenaza ahora, pero los cristianos en Corea del Norte lo han estado siempre.”

Foley ya había compartido peticiones de oración en el pasado, y en 2016 contó que los creyentes norcoreanos no estaban rogando por su propia libertad, sino por los creyentes occidentales y la tentación que viene de la riqueza material.

“Ellos no oran por libertad y riquezas. Ellos oran por más de Cristo y de Su reflejo en sus vidas,” dijo Foley en ese momento.

Contó lo que dijo uno de los cristianos norcoreanos que vive bajo este régimen opresor: “¿Ustedes oran por nosotros?… Nosotros oramos por ustedes.

Tienen tanto, que ponen su fe en su dinero y en su libertad. En Corea del Norte no tenemos ni dinero ni libertad, pero tenemos a Cristo y hemos encontrado que Él es más que suficiente.”