Miembros de distintas iglesias han dedicado su tiempo para ayudar a los más necesitados, para llevar el mensaje del amor de Dios. Los más pequeños de las familias son inscritos en un programa donde reciben atención integral.

En medio de los desafíos que se presentan por las múltiples protestas civiles, los voluntarios se están acercando a las familias de los niños para asegurar que se les proporcione lo necesario. “Dependiendo de la cantidad de niños, les proporcionamos alimentos, medicina, etc.”, comenta Virna, encargada de un área de ayuda.

Gracias a este programa, los niños asisten tres veces a la semana a la iglesia, recibiendo cuatro horas de enseñanza espiritual. “Los niños aprenden cómo orar, cómo hacer manualidades y cómo estudiar la Biblia. Esa simple acción realmente inspira a todo el equipo”, explica Virna.

Los centros de desarrollo infantil son considerados como un refugio, porque rompe la mentalidad de pobreza. “Cuando veía a un niño y le preguntaba cuál era su sueño, respondía que no tenía sueños. Este proyecto nos mantiene ocupados. ¡Hay mucho trabajo por hacer!”, comenta Segovia. Elevemos un clamor a Dios para que toque los corazones y para que sea reconocido como el único Salvador.

*Imagenes referenciales.