Los recientes films ‘Inquebrantable: Camino a la Redención’ e ‘Indivisible’ se centran en asuntos espirituales que las personas enfrentan en tiempos de guerra. Esos asuntos, son en primera medida, personales e individuales. Sería un error pensar que las transformaciones vistas en estas películas se pueden generalizar a todos los veteranos. Sin embargo, sirven para demostrar los dos caminos que los veteranos de guerra pueden tomar -dos maneras en que el Señor puede encontrarse con los veteranos en sus circunstancias de vida.

‘Inquebrantable’ cuenta la historia de la postguerra de Louis Zamperini, quién sobrevivió casi 50 días en una balsa en el Pacífico, para luego ser apresado y torturado por los Japoneses. Su primera respuesta al odio y a las pesadillas de su trauma fue el alcohol. Luego, la respuesta más profunda fue el Evangelio, predicado por Billy Graham en una cruzada.

‘Indivisible’ está basado también en una historia real -de Darren Turner, un capellan de la armada que descubrió que la escuela Bíblica Dominical y el mundo de la guerra no se mezclan fácilmente. Al principio de la película, se puede ver a un valiente Turner anticipando un desplazamiento en Irak, y diciendo: ‘Quiero estar donde está la necesidad’. El film narra la historia de este capellan haciendo la diferencia en las vidas de sus soldados -no tanto por sus homilías, un poco aburridas, sino por su ejemplo de vida. La guerra tiene sus consecuencias sobre la vida del protagonista. Al final, un viejo capellan reconoce en sus palabras: ‘No hay fe sin dudas’.

Me acerqué a estas dos películas, no como un crítico de cine, sino como alguien que ha entrevistado a cientos de veteranos de guerras durante 20 años. Mucho de lo que vi me resultó familiar. ‘Inquebrantable’ muestra a Zamperini recordando su situación en el campo de batalla una y otra vez. Eso es algo muy común.

Zamperini recuerda que el avión alemán venía directamente hacia él. Su trabajo era derribarlo pero su arma se había atascado. Sería derribado por el enemigo o acabaría como prisionero de guerra. Y ese recuerdo aparecía a cada momento.

La conversión de Zamperini detuvo las pesadillas y los recuerdos. La fe de Turner fue puesta a prueba, fortalecida y profundizada después de la guerra -e hizo posible que continuara su trabajo como capellán. Pero, como un joven oficial de la marina diría, este tipo de reacciones no son universales, aunque fortalecen la fe.

Zamperini, Turner y el oficial de marina atravesaron terribles momentos durante la guerra, pero diferentes experiencias llevan a diferentes respuestas. Zamperini encontró alivio inmediato. El viaje de Turner llevó más tiempo y fue más complejo, pero espiritual e intelectualmente más profundo. Para el marino, también cristiano, fueron ’50 años de agonía y dolor’.

Por supuesto que la fe importa en estos casos, pero también la personalidad. Las formas de procesar las experiencias difieren. Y aún cuando la fe ofrece alivio, no siempre ofrece las respuestas a nuestras más grandes preguntas. ‘Indivisible’ muestra a Turner cargando el cuerpo de una niña iraquí. Un soldado le pregunta: ‘¿Existe un versículo en tu Biblia que explique la muerte de esta niña antes de que siquiera comenzara a vivir?’

Como lo muestra la película, estas son las clases de cosas que quienes estuvieron en zona de combate preguntan a los capellanes. La guerra es el infierno mismo, y la definición de infierno es la ausencia de Dios. Pocos cristianos veteranos de guerra lo dirían en voz alta, pero seguro lo piensan. Cómo podría decirse con convicción que Jesús puede ser encontrado en un campo de batalla, en la explosión de una granada, en un campo minado…

Recuerdo que antes de morir, mi tío escribió acerca de Vietnam: ‘Dios no estaba involucrado en el conflicto’. Él trató de hablar con los capellanes acerca de sus miedos, ‘pero ellos no tenían ayuda escritural, y al final del día sólo eran soldados.’ Mi tío se volvió Testigo de Jehová y pacifista.

Sin embargo, muchos ven a las dificultades como oportunidades para la Obra de Dios. En el filme ‘Indivisible’, un soldado pierde sus piernas a causa de una mina pero salva a su familia. Cosas como estas no son comunes, pero suceden.

Muchos veteranos de guerra encuentran sentido en ayudar a otros. La soledad es una vía segura al desastre para alguien que estuvo en el campo de batalla. Zamperini comenzó un programa para ayudar a adolescentes problemáticos. Turner continúa ayudando a soldados y familias a superar las dificultades.

Luke Ryan, quién sirvió en Afganistán, alienta a los veteranos a mirar más allá de ellos mismos. “En combate, uno experimenta las formas más puras del servicio,” dice. “Abandonas tu propia vida por la lucha de un propósito y una misión junto a los que están a tu alrededor. La última persona en la que piensas, es en ti mismo.”

Las experiencias, las personalidades, y los estilos para procesar las situaciones difieren de persona a persona. Zamperini encontró su respuesta. Turner también. El veterano de guerra en tu iglesia tal vez la encontró también. Debemos orar por ellos. Estar listos para escucharlos y aprender de sus experiencias. Y acompañarlos.