En la ciudad donde vivo, en la pasada Navidad las autoridades locales han hecho un interesante gesto y es el de armar en la plaza central un pesebre a tamaño natural. Luego de estar muy bien anunciado por los medios de comunicación y redes sociales, una noche nos animamos con mis hijos a ir a verlo, pero algo les llamó la atención y es la ausencia de Jesús en el Pesebre, que sirvió para explicar que recién lo colocan el 24 de diciembre.

En Buenos Aires en la misma fecha, en carteles estatales se leyó la frase “Navidad es Jesús”, esto fue gestionado por las Iglesias Evangélicas y esta bendición llamó la atención de muchos, pero otros se quejaron.

Cristo siempre fue incomodo en todo momento. No es fácil de ubicarlo en la historia ni en la razón y hasta es incomodo muchas veces en la religión. Pero los que entienden su valor y su mensaje deben mencionarlo y mucho mas llevarlo a la vida práctica, recordando sus enseñanzas.

Se vienen días de compromiso, cuando una sociedad dividida por los que están en contra de los valores cristianos y los que defienden las enseñanzas del maestro. Se sienten desafiados a redoblar sus esfuerzos por predicar, enseñar y vivir el modelo divino.