LECTURA DE HOY: Marcos 5:5

Mar 5:5 Noche y día andaba por los sepulcros y por las colinas, gritando y golpeándose con piedras. (NVI)

 

INTRODUCCIÓN

El tema de violencia es de carácter mundial. La misma Biblia nos relata que cuando la humanidad todavía estaba en pañales, Caín mató a su hermano Abel. La violencia está metida hasta la médula en las estructuras sociales, políticas, religiosas, y muy lamentablemente, en la familia. En la historia que nos ocupa hoy, hay varias cuestiones a considerar, el mar (un lago), que simboliza el mal (Jesús venía de calmar una tormenta, y luego los cerdos se irían al mar), un pobre hombre que termina viviendo en los sepulcros, porque algo pasó, ya que las personas de su pueblo intentaron encadenarlo una y otra vez, pero él las rompía. Él mismo ejercía violencia contra sí, había fuerzas demoníacas que lo dominaban por completo. El hecho de salir gritando por los “lugares altos”, símbolo de todos aquellos lugares donde la gente quemaba incienso a los dioses. Parece que nadie podía ayudarlo, hasta que se encontró con Alguien.

 

DESARROLLO

LA VIOLENCIA SOCIAL

Todas las sociedades del mundo (o casi todas), tienen “lugares especiales”, para “alojar” a todas aquellas personas que no pueden convivir en sociedad, o que presentan problemas de “adaptación”. Algunos van más allá, y tienen una “solución definitiva”, ya que apelan a la pena de muerte, para aquellos que “no tienen remedio ni cura”. Hay cárceles, manicomios, orfanatos, institutos de menores, etc. En todos hay índices de violencia, o en casi todos. La sociedad empuja hacia “los sepulcros” a aquellos que no puede ayudar. En todas partes hay manifestaciones “pacíficas” que terminan en destrozos, gente detenida, desaparecida, muerta, etc. Hay robos por doquier, secuestros, peleas entre vecinos que terminan en muerte, etc.

 

LA VIOLENCIA CONTRA SÍ MISMO

Cada vez hay más suicidios de adolescentes, al menos esa fue la noticia en un periódico nacional. Surgen “novedosas y seductoras” formas de “autolesionarse”, como la denominada “ballena azul”. En el caso de este hombre endemoniado, se causaba lesiones así mismo, lo que prontamente le esperaba, era la muerte. Hay grupos de autoayuda, líneas gratuitas para asistir a las personas que están pensando en suicidarse, y hay internaciones “forzosas”, ordenadas por un juez competente. Hay intentos fallidos de suicidio, con gravísimas consecuencias, no sólo para la víctima, sino para el entorno familiar. Recuerdo una intervención que tuve en la vía pública, como funcionario de una fuerza de seguridad, para auxiliar a alguien que quiso quitarse la vida. Yo estaba con otro compañero, lo salvamos de una desgracia inminente, luego de ello, este joven me miró y “habló en lenguas extrañas”. Evidentemente estaba endemoniado, fuera de sí. Al rato vino la ambulancia, y mi compañero fue de acompañante. ¿Lo habrá intentado otra vez? Digo lo de querer quitarse la vida. ¿Qué hay de aquellos que sí lo logran y se quitan la vida? Podríamos decir que acá queda mucho dolor, porque hay familia, amigos, vecinos, etc.

 

LA VIOLENCIA ESPIRITUAL

Este personaje bíblico, estaba endemoniado. Nadie pudo ayudarlo, y lo sacaron de los contornos del pueblo. Él tenía familia (y Jesús lo sabía), suponemos que amigos también, vecinos. Pero él ya no compartía nada de la vida social, excepto un código en común: La violencia. Cada vez que alguien se acercaba a él, era para intentar encadenarlo de nuevo, o golpearlo, en fin, para nada bueno. ¿Te ha sucedido que algunas personas sólo aparecen para traerte malas noticias? ¿O sólo me ha sucedido a mí? Yo prefiero evitar ciertas situaciones, engendradas por algunas personas, que les encanta fabricar malos momentos. Otras veces no lo puedo evitar. A veces (muchas) nos equivocamos al decir “está endemoniado”, cuando simplemente es un trastorno mental, porque le pasaron cosas muy malas. A todo le asignamos una “entidad espiritual”. Nos duele la cabeza, porque ni siquiera nos cuidamos con las comidas, comemos sal en exceso, azúcares, frituras, pero si hay alguna consecuencia de ello, decimos “es un demonio”. Pero hay ciertos casos, donde la persona sufre alguna influencia o posesión diabólica. Pero no todo está perdido. Hubo un caso hace varios años atrás, donde el hermano del pastor tenía problemas mentales. El pastor llamó a la iglesia a que lo respalde en oración, porque estaba en la casa intentando “liberarlo”. Es conveniente que sea sincero con ustedes, en todo sentido. Yo sabía, que como iglesia, estábamos en pecado. Principalmente el pastor (que años después intentaría violar a mi mejor amiga, su secretaria desde hacía 18 años). Yo supe de antemano, que no teníamos autoridad para sacarle el demonio a nadie. Por el simple hecho que nos habíamos vendido al pecado. Algunos idolatraban al pastor, los mensajes no eran cristocéntricos, había cosas que eran “anti-misión”, etc. La cuestión es que nadie pudo sacarle el demonio, y estuvieron cerca de dos semanas. Finalmente lo llevaron al manicomio, aunque hubo evidencias “sobrenaturales” que indicaban, que estaba endemoniado. Este hecho provocó una marcada grieta en la iglesia, porque ¿Dónde queda la autoridad del pastor que no pudo echar fuera a un demonio? Esa violencia espiritual, atravesó a la iglesia.

 

CONCLUSIÓN

El endemoniado fue sancionado por todos, por la sociedad, por él mismo y por los demonios. Pidió ayuda a los gritos por los lugares altos, donde se invocaba a otros dioses, pero NADIE pudo ayudarlo, hasta que Jesús vino a su tierra de Gadara. Él lo libertó, cambió su vida, luego intenta ser parte de los seguidores de Jesús. Pero Él lo envía a su propia familia, a su pueblo, a contar cuán grandes cosas había hecho Dios en su vida. No importa cuán preocupado estés por tu situación actual, con ganas de quitarte la vida, o simplemente ya no quieres vivir. Digo que no importa, porque Jesús vino a tu tierra, allí está, muy cerca de ti. Lo único que falta, es que vayas a sus pies, como lo hago yo todos los días, pidiendo ayuda, liberación, perdón de pecados, sanidad. Por sobre todo, una relación genuina con Dios, eso tenemos que buscar todos los días, lo demás viene, como fruto de esa relación amorosa con Dios. Si los pecados nos quieren dominar, tenemos sobre nosotros la sangre de Cristo, que nos limpia de todo pecado.