LECTURA DE HOY: MARCOS 1:41

Mar 1:41 Movido a compasión, Jesús extendió la mano y tocó al hombre, diciéndole: –Sí quiero. ¡Queda limpio! (NVI)

 

INTRODUCCIÓN

En el presente artículo, vamos a ver dos cosas. Una de ellas es “la esencia del evangelio”, y la otra “un producto fabril”, producido en serie. El pasaje que hemos leído antes, corresponde a la sanidad de un leproso, que arrodillado, le pidió a Jesús que lo “limpiara”. Por otro lado, el título del artículo corresponde a lo que ya NO ES ciencia ficción. Hay un auge creciente por los “androides” o “humanoides”, es decir, robots que tienen ciertas características humanas. No sólo la apariencia, sino también la inteligencia (artificial). Aunque el término “androide”, fue acuñado por Alberto Magno (sacerdote y teólogo) en el año 1270, fue popularizado unos siglos después, y cada vez son más parecidos a los humanos. Aunque los dos puntos que voy a tratar, parecieran “irreconciliables”, vamos a ver que de alguna forma, están relacionados. Ambos ítems son de suma importancia, para “repensar la iglesia”.

 

DESARROLLO

ROBOTS HUMANOIDES

El más notorio de todos los androides o robots, hasta hoy (2018), se llama “Sophia” (o Sofía). Fue ideada para: “Hanson diseñó a Sophia para ser una compañera adecuada para ancianos en Residencia de personas mayores, o para ayudar a multitudes en parques o en grandes acontecimientos. Se espera que finalmente pueda interaccionar con otros humanos suficientemente como para obtener habilidades sociales… Sophia es un robot humanoide desarrollado por la compañía, con sede en Hong Kong, Hanson Robótics. Ha sido diseñada para aprender y adaptarse al comportamiento humano y trabajar con humanos, y ha sido entrevistada por todo el mundo. En octubre 2017, se convirtió en una ciudadana saudí, siendo así el primer robot con ciudadanía de un país. (https://es.wikipedia.org/wiki/Sophia_(robot)) “Ella” tiene inteligencia artificial, puede sostener una conversación bastante amena, entre otras cosas. Como dice el artículo de Wikipedia, fue creada por una “compañía” (o fábrica), con un fin “determinado”.

 

LOS EVANGELOIDES “SEMI-HUMANOS”

Para el término “evangeloide” mezclé dos palabras: Evangélico y androide. Esta serie rara de “humanoides”, son “creados en serie”, dentro de una “fábrica” (la iglesia local), aunque se desconocen los motivos, por los cuales fueron creados (se pueden “sospechar” algunos de ellos). El proceso comienza, cuando una “persona normal”, “común y corriente”, entra por esas “causalidades” de la vida, a una de estas “fábricas” (la iglesia). Allí le presentan rápidamente “el plan de salvación”, y comienzan a “lavarle el cerebro”. Allí le incorporan, con un chip en el cerebro, una serie de palabras muy raras, que serán parte de su forma actual de hablar. Esto le causará serias dificultades, para poder comunicarse con los seres “humanos normales”, pero le será posible entablar conversaciones (muy limitadas), con los demás “evangeloides” de su tipo. Lo curioso, es que a pesar de que un “evangeloide” puede ser unos 50 modelos “más nuevo”, son prácticamente iguales a modelos muy anteriores (no debería ser lo mismo un modelo “2018” que un modelo “1974”, pero la “serie” se mantiene intacta). A pesar de que pudieron ser creados en países diferentes, siguen siendo “idénticos” entre sí. Están “diseñados” para “exterminar” a los que son “distintos” (¿Recuerdas la película “Terminator”, en la cual el “exterminador” estaba programado para matar a Sarah Connor?). No hay lugar para aquellos que son “distintos”. Son capaces de tomar una serie de “medidas” (gracias a su inteligencia artificial), para expulsar de sus vidas y de la fábrica, a todos los “humanos normales”. Los evangeloides reciben actualizaciones en el “Software” incorporado de fábrica, para crear nuevas y sofisticadas técnicas evasivas, para expulsar a todos los “distintos”. Están programados para “no sentir”, y para “no participar” de ningún tipo de celebración, que antes, cuando eran humanos comunes, sí lo hacían. El tipo de programa al cual responden, le envía una serie de “comandos” de acción, para “oponerse a todo”, para hacer ciertas “apologías” de la fe, o de los costumbrismos fabriles, a la cual le deben completa devoción, etc. Los evangeloides se pueden ver casi en todas partes, aunque son una “minoría”, se reproducen a “gran escala”, invadiendo a las sociedades del mundo “normalizado”. Aunque a veces pueden pasar “desapercibidos” entre los seres “humanos normales”, sólo hay que esperar a que hablen, o a que se identifiquen por alguno de los súper títulos que utilizan, como por ejemplo: el mega apóstol, serafín, querubín, ángel del cielo, el profeta de la sana doctrina, etc.

 

CRISTIANOS “VERDADEROS”

La esencia del evangelio, podemos verla en las muchas historias del Nuevo Testamento. He citado un solo versículo, en el cual, podemos ver la esencia del evangelio de Jesús. Movido a compasión, Jesús extendió la mano y tocó al hombre, diciéndole: –Sí quiero. ¡Queda limpio! Podemos ver la compasión de Jesús, por el “distinto”, por aquel que “estéticamente” se veía “diferente e intocable”. Era alguien que para la “religión” era “inmundo”, alguien separado socialmente, para ser despreciado y discriminado por los demás. En el “pequeño” mundo de los “evangeloides”, un leproso hubiera sido “exterminado”. No habría ninguna posibilidad de que alguien así, permaneciera en la fábrica, hubiera sido “desechado” en el proceso de “selección”. Sin embargo para Jesús, este tipo de personas, son las que Él vino a buscar, y por los cuales dio su vida en un maldito madero. Si Jesús estuviera “a cargo” de la “fábrica”, se encargaría que todos, dentro de la diversidad, se parecieran a Él. Habría espacio (siempre) para todos los “distintos”. Él no “crearía”, ni “evangeloides”, ni “evangélicos”, ni nada parecido, sino “cristianos verdaderos”. Aquellos que no siguen las “directrices” de la “fábrica”, sino el ejemplo del Dueño de la fábrica, y sus enseñanzas plasmadas en el Libro Sagrado. Jesús jamás estaría de acuerdo en que yo me llamara a mí mismo, como: El arcángel Daniel Estrada, ni que tú te apropiaras de ningún título parecido, somos “cristianos”. Si además decimos: “soy cristiano, del quinto apostolado del elemento sagrado, de la misión mundial de la rosa de sarón”, estamos acentuando nuestras propias “divisiones”. Somos “cristianos”, no “evangeloides”, de esos que responden a un programa “exterminador” de gente distinta.

 

CONCLUSIÓN

Como una especie de “parodia”, hemos visto el “producto fabril” de los “evangeloides”, vimos a Sophia, la robot humanoide creada un propósito. Pero ¿Cuál es el propósito, por el cual la “fábrica” (la iglesia) crea en serie a los evangeloides? A mí se me ocurren algunos posibles motivos. Al “líder de la fábrica”, le sirve ese modelo de “evangeloide”, para poder “controlarlos” con el “Software” insertado y actualizado. Además, muchos de estos “líderes” han demostrado “servirse” de éstos “productos en serie”, ya que son solamente “mercadería”. Los han programado como “Terminators” de las reuniones familiares y de las fiestas. El código al cual responden, es que toda fiesta es “pagana” y anti-Bíblica. La misión de los evangeloides, es arruinarles la vida a los “humanos comunes”, y a expulsarlos de sus vidas y de la “fábrica”. Las “normas” de fabricación no son “iram, apa, iso, etc”, tampoco son sacadas del Libro Sagrado, del Dueño de la fábrica. Se supone que cada “líder” hace lo que se le da su regalada gana. Hay que levantar algunas preguntas, que nos ayudarán a “repensar” la iglesia. ¿Qué culpa tienen los “humanos comunes” que luego son transformados en “evangeloides”? Hasta donde sabemos, ellos creen que ese es el procedimiento “normal”, dentro de la “fábrica” (la iglesia), por eso no presentan ninguna resistencia (y los que se resisten, son “exterminados” por los “evangeloides”). ¿Se podría afirmar, que los grandes y únicos responsables, son los “líderes fabriles”? ¿Hay alguna solución práctica para terminar con los “procesos fabriles de evangeloides”? Por mi parte, haría lo siguiente: Si yo fuera parte de una “fábrica” como las descritas anteriormente, me iría sin dudarlo y sin sentir pena. Si todos hiciéramos algo parecido, sólo quedaría el “líder” dentro de la “fábrica”, y de esa manera, no podría “servirse” de nadie ni ejercer un “desmedido control”. Eso nos daría la oportunidad (afuera de la “fábrica”), de extenderle la mano al “distinto”, al leproso (como el de la historia vista hoy), siguiendo el ejemplo de Jesús, y redescubriendo la esencia del evangelio. ¿A cuántos evangeloides conoces? Si tú eres uno de ellos, puedes abandonar la “fábrica”, Jesús puede hacer de nosotros, otra vez, seres “humanos normales”.