El 24 de mayo de 2011 le escribí un mensaje a un joven de la iglesia en su muro de Facebook, el cual, por algún motivo X no respondió… hasta hoy … exactamente cuatro años después.

¿Qué pasó en estos años?

Soy sincero yo me había olvidado de ese mensaje. No tenía registro en mi memoria. (Pero aparente fue algo que quedó plasmado en algún lugar recóndito del Facebook con una fecha y hora o específico).

En el interin de estos años sin forzar nada cultivamos un excelente amistad y de hecho él hoy es uno de eso amigos con los que me puedo sentar a charlar todos los días o después de meses y la relación no cambia ni disminuye porque hay una real amistad.

Su respuesta cuatro años después me hace pensar en la importancia de los procesos de Dios: Recuerdo también que aproximadamente un año antes de ésta historia estaba muy angustiado, al extremo, había cometido un error y me sentía indigno de acercarme a Dios por el peso de la culpa pero por alguna Divina y extraña razón me invitaron a participar de un congreso cristiano de alabanza y adoración.

No quería ir. Creía que era hipócrita. Pero fui.

Cuando estaba en el medio de la música, Empecé una corta oración: “Espíritu Santo perdón, te pido que me saques esta angustia te entrego mi vida.”

A lo que de repente una suave y dulce voz interrumpió mi oración y me dijo:

“Mariano ¿Te acordás que cuando empezabas a ir a la iglesia no tenias dinero?”

-Si… – Le respondí.

-En ese tiempo, un día en una reunión de la iglesia, en el momento de la ofrenda no tenias nada y tomaste un papelito que recortaste de un cuaderno y escribiste: “Jesús: no tengo dinero, te entrego mi corazón es todo lo que tengo.” Y la voz me siguió diciendo: -Es cierto que pasó tiempo pero tu corazón sigue siendo mío. Sólo necesitabas recordarlo.

Saben: Así como la nota quedó grabada en el Facebook de mi amigo Pablo. Y años después me la trajo a memoria. Dios tiene grabadas en su corazón cada una de nuestras oraciones. Puede que a ti y a mí se nos olviden pero Él jamás.

“El Dios vengador se acordó de ellos; ¡no olvidó el clamor de los afligidos!” (Salmos9.12.RVC)

Dios no se ha olvidado de ti.