Organizado por el Ministerio “Parlamento y Fe” el próximo jueves 27 de Agosto  a las 18 hs. en el Salón Azul del Congreso Nacional de la República Argentina,  se realizará un homenaje a William Morris, en los 90 años de la fundación del Hogar El Alba.

William Case Morris  fue un pedagogo, pastor anglicano, educador, filántropo y fundador de Las Escuelas e Institutos Filantrópicos Argentinos, en Buenos Aires.

Llegó a administrar 32 propiedades educativas y recorría puerta en puerta con su pequeña valija de cuero solicitando donaciones a su causa, contando así con más de 250.000 alumnos en sus registros oficiales (se estiman 50 mil más en registros extraoficiales) educados por este gran filántropo.

De padres ingleses, su padre, de condición humilde, era un predicador no afiliado a la iglesia oficial inglesa. Su madre falleció cuando William tenía apenas cuatro años.

En 1889 fue aceptado como predicador local por la Iglesia Metodista de La Boca, con lo que la actividad del joven misionero laico ganó mayor autoridad en el barrio de La Boca. Ese mismo año se casó con una joven inglesa, Cecilia Kate O´Higgins, quien había llegado al país con el pastor Stockton. Cecilia compartía con William Morris el destino de haber quedado huérfana de madre a los pocos años de vida. Al poco tiempo de casarse, tuvieron un hijo que falleció a los pocos meses. Esta trágica experiencia parece haber impulsado al matrimonio a consagrarse por completo al servicio de miles de niños. Su obra fue encuadrada rápidamente dentro del marco de la Iglesia Metodista, de la cual Morris era predicador y miembro: éste es el origen de la Misión Metodista de la Boca y el principio de su vida como filántropo.

El 29 de mayo de 1925 fundó el “Hogar El Alba” para niños huérfanos y desamparados.

Su frase lema fue: “Pasaré por este mundo una sola vez. Si hay alguna palabra bondadosa que yo pueda pronunciar alguna noble acción que yo pueda efectuar diga yo esa palabra, haga yo esa acción AHORA, pues no pasaré más por aquí…”. La vida de Jesucristo se manifestó a través de William C. Morris y el impacto de esta vida en otras personas, se refleja en la leyenda puesta en su lápida: “Fue una de esas vidas que dulcemente obligan a creer en Dios”, y otra dice: “La senda de los justos es como la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto”.