LECTURA DE HOY: MARCOS 6:45-52

Mar 6:45 En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en LA OTRA RIBERA, entre tanto que él despedía a la multitud.

Mar 6:46 Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar;

Mar 6:47 Y AL VENIR LA NOCHE, LA BARCA ESTABA EN MEDIO DEL MAR, Y ÉL SOLO EN TIERRA.

Mar 6:48 Y VIÉNDOLES REMAR CON GRAN FATIGA, PORQUE EL VIENTO LES ERA CONTRARIO, CERCA DE LA CUARTA VIGILIA DE LA NOCHE VINO A ELLOS ANDANDO SOBRE EL MAR, Y QUERÍA ADELANTÁRSELES.

MAR 6:49 VIÉNDOLE ELLOS ANDAR SOBRE EL MAR, PENSARON QUE ERA UN FANTASMA, Y GRITARON;

Mar 6:50 porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, NO TEMÁIS!

Mar 6:51 Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban.

Mar 6:52 Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban ENDURECIDOS SUS CORAZONES. (RV 1960)

 

INTRODUCCIÓN

Para un judío promedio del primer siglo de nuestra Era, el mar o lago, simbolizaba el peor de sus miedos. Allí residían los “monstruos” marinos, como el Leviatán, Rahab, e incluso, los pecados. Ellos creían que en el fondo del mar, estaban los pecados que alguna vez fueron perdonados por Dios, a las personas. Miqueas 7:19 Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y ECHARÁ EN LO PROFUNDO DEL MAR TODOS NUESTROS PECADOS. Pienso que esto era un dilema para los pescadores, que tenían que navegar sobre sus propios miedos. El título de éste artículo, emula de alguna manera, al de una película muy conocida, de la década del 90. Ghost, en inglés significa “fantasma”. Eso es lo que ellos creyeron ver sobre las aguas de ese lago. Imagínate, si ya le tenían miedo al agua por lo que ésta simbolizaba, encima aparece un “fantasma”. Casi se murieron del susto, tanto fue así, que gritaron, porque se pegaron el susto de sus vidas. Hay un paralelo de esta historia de Marcos, en Mateo 14:22-33, con la diferencia que allí aparece el intrépido Pedro, pidiendo caminar sobre las aguas, y finalmente lo logra, por poco, para luego hundirse. Socorrido por Jesús, es reprochado por su poca fe y sus dudas. Nótese que las MAYÚSCULAS en el texto bíblico citado, son para resaltar aquellos aspectos importantes para éste artículo.

 

EL PÁNICO

El ser humano nace con dos temores que le son inherentes, el miedo a la luz y a los ruidos intensos. Dicen los especialistas que las fobias se desarrollan a lo largo de la vida, pero con las únicas que nace el ser humano, son las mencionadas anteriormente. Una luz fuerte hace que protejamos nuestra vista, como cuando miramos el sol. Cuando hay un estallido imprevisto, nuestro cuerpo reacciona en forma brusca e incontrolada. Seguramente alguna vez has visto alguna película, en donde alguna fuerza de elite entra a la “guarida” de los malos, con una bomba de estruendo, para sorprenderlos y poder reducirlos. En la vida real, las fuerzas especiales de seguridad, lo utilizan, teniendo en cuenta esa fobia con la que todos nacemos. Uno de los mayores miedos de la humanidad, es a morir. Si bien un filósofo dijo que el hombre es un ser para la nada, donde lo único que le espera es la muerte, nosotros, los cristianos, tenemos una esperanza futura. El ser humano no sabe muy bien de dónde viene, ni a dónde va, pero desea “permanecer”. La idea de la eterna juventud, puede estar basada en el miedo a desaparecer, a dejar de ser, siempre se necesita esa “vigencia” permanente. En otro orden de cosas, el miedo a hablar en público, el temor a los fantasmas, a ser rechazado (muchos no se animan a decirle a la persona que los enamora, que “sienten” algo especial por ellas, debido a ese temor, de ser rechazados), a perder el empleo, etc., hacen de nosotros presas fáciles de esos temores, y nos impiden disfrutar de una vida plena, y así desarrollarnos normalmente.

 

NOSOTROS

Desde el día en que comencé a tener una “relación personal” con Jesús, el miedo que me había dominado durante toda la vida, había desaparecido. Era un pánico irrefrenable que sentía frente a la idea de morirme. Luego, en segundo lugar, estaba el pánico a hablar en público, era demasiado “tímido”. Pero ya siendo cristiano, he tenido otros temores, entre ellos, a ser padre, a terminar mis días en una cárcel (una idea NO descabellada por el trabajo que realizaba para una fuerza de seguridad), miedo a dejar de tener un recibo de sueldo y una obra social. Estos temores mencionados antes, no me dominaron, pero sí estuvieron presentes más de una vez. Algunos especialistas opinan, que luego del temor a la muerte, le sigue el pánico a hablar en público, el conocido “pánico escénico”. No sé si recuerdas esos días en la escuela, donde casi nadie quería pasar al frente, para dar una lección, o para resolver un problema en el pizarrón. Hablando de fantasmas o demonios, hay personas que padecieron el haber vivido en una casa “embrujada”. No hace mucho, apareció en las noticias, una familia que aseguró padecer muchas cosas por parte de los fantasmas que habitaban esa casa. Desde cosas que se movían solas, incendios continuos, voces, etc. El miedo se había apoderado de ellos, a tal punto que se fueron a la calle, frente a la mirada absorta de sus vecinos. (En este link puedes ver la nota de este año, de la cual hago referencia: https://tn.com.ar/internacional/que-hay-detras-de-la-casa-embrujada-de-puerto-montt_776711)

 

CONCLUSIÓN

A veces un temor tiene una buena explicación, pero NO deja de ser “un temor”. ¿En qué se basan nuestros temores? ¿Tendrá algo que ver lo que se menciona en el pasaje que hemos leído, sobre “el corazón endurecido, la falta de fe y las muchas dudas”? Es probable que sí, o también de unas buenas y justificadas excusas. Con la ayuda de Dios, pude vencer “CASI” todos mis temores. Creo que al menos queda uno de ellos y es el que más me molesta: Ser padre (aun no lo soy). Creo que ese temor desaparecerá, cuando al fin pueda serlo. El por qué, no me cuesta identificarlo: Fui un mal hijo, un mal hermano, un mal empleado, un mal hijo de Dios, hice casi todas las cosas mal, por ende, es muy probable que también sea un mal padre. Claro que esto puede parecer una gran tontería, para muchos ser padre ha sido muy fácil, especialmente cuando NO cumplen con las responsabilidades inherentes de serlo. Creo que tus temores, pueden ser un poco diferentes a los míos, pero finalmente son temores, o “pánicos”. Los ataques de pánico, son muy frecuentes entre cristianos. Algunas cosas son tan insoportables, que están teñidas de ideas de suicidio. Hace pocos días se suicidó una persona que, otrora había sido bastante mediática, y que ahora daba sus primeros pasos en la fe cristiana. La desesperación puede ser la más traicionera de todas, y llevarnos a hacer cosas impensadas. Ponerle fin a una situación frustrante, puede tener connotaciones trágicas. Volviendo a los temores y pánicos, los tuyos, los míos, los de ellos, es muy probable que podamos vencer a la mayoría, con el sólo hecho de tener una relación con Dios. Otros, desaparecerán, cuando juntos, Dios y yo, Dios y tú, Dios y nosotros, los “atravesemos” con la fe que sólo proviene de Él. Así es, no nos queda otra que “ver al fantasma”, gritar de miedo, hasta que podamos escucharle decir: ¡Tened ánimo; yo soy, NO TEMÁIS! Luego de eso, vendrá sin lugar a dudas, LA GRAN CALMA, y el fantasma, junto con la sombra del pánico, ¡se habrán ido para siempre!