Las familias devastadas de dos maestros cristianos calcinados por extremistas en Kenia, finalmente han podido dar sepultura a sus seres queridos, después de que se confirmaran las identidades.

Philip Masinde Okumu y Daniel Wekesa Wangila fueron asesinados por militantes del grupo islámico al-Shabaab durante los ataques ocurridos el 10 de octubre pasado en la escuela secundaria del este de Mandera, pero sus familiares tuvieron que esperar las pruebas de ADN que estuvieron recién hace un par de semanas atrás, para confirmar sus identidades.

International Christian Concern, que monitorea la persecución sufrida por los cristianos en el mundo, reportó que Wangila fue enterrado en Kakamega, al oeste de Kenia. Su esposa, Harriet Kakai, y sus tres hijos le sobreviven.

“Hemos pasado seis semanas de angustia. Daniel nos amaba. Realmente lo extrañaremos, su espíritu bondadoso, su sentido del humor… Él nos hizo ver la vida como un regalo de Dios. Hemos perdido a un pilar de nuestra familia y nada podrá llenar el vacío que ha dejado su ausencia”, dijo Harriet.

Wangila, miembro de la Iglesia Redimida Limitan, decidió tomar el trabajo de maestro en la escuela a pesar de los peligros de la región, con el fin de proveer para su familia y sus padres.

Su padre dijo:

“Mi hijo dejó Mandera por tres años, y aunque estábamos preocupados por su vida debido a los constantes ataques a Cristianos en la región norte, teníamos la esperanza de que encontraría un mejor empleo en otro lado. Las noticias del ataque nos dejaron devastados. Han quedado solos sus hijos pequeños y su joven esposa. Oramos al Señor que ella reciba fortaleza y bendiciones para poder criar a los niños”.

Okumu Biketi, padre de Philip Okumu, recordó a su hijo como “un joven que trabajaba duro en la escuela y que quería ayudar a sus estudiantes a llegar a la universidad. Él fue el niño más disciplinado de la familia. He perdido a mi hijo amado”.

Al-Shabaab, que tiene su base en Somalía, continúa asesinando cristianos en la vecina Kenia.

Los ciudadanos de Mandera cuentan que los radicales tienen como blanco a los cristianos, a pesar de que éstos últimos sirven a la comunidad y son buenos vecinos.

“Es doloroso perder a nuestros colegas a través de estos terribles actos de cobardía. Nuestros corazones sangran porque, aún después de ver su esfuerzo y dedicación para con la comunidad, los cristianos síguen siendo blanco del odio”, dijo una vecina de Mandera.

Un líder de la iglesia en Kenia, identificado como Reverendo John, agregó: “Estos es un terrible ejemplo de lo que el odio religioso puede hacer. Estamos perdiendo cristianos en cifras que son alarmantes. Pedimos a la comunidad internacional y a los grupos de derechos humanos que se involucren en la situación que atraviesa Kenia”.