LECTURA DE HOY: 2 REYES 22:8

2 Re 22:8 Entonces el sumo sacerdote Hilcías dijo al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa del SEÑOR. E Hilcías dio el libro a Safán, y éste lo leyó. (LBLA)

 

INTRODUCCIÓN:

La frase utilizada en el título, “EUREKA” se le atribuye al matemático del Siglo III a. C., Arquímedes de Siracusa quien es considerado uno de los científicos más importantes de la Antigüedad Clásica. Yo la escuché más de una vez en alguna película, pero la verdad es que no tenía idea de quién era “Arquímedes” y mucho menos en qué contexto la dijo. Corresponde a una de las historias más conocidas sobre este inventor y matemático, donde se cuenta que inventó un método para determinar el volumen de un objeto con una forma irregular. Se trataba de una corona de oro, sobre la cual había dudas de su pureza en oro, se temía que un orfebre deshonesto le habría agregado plata en su realización. Cuando el genio pensó en cómo hacer para averiguar esto sin dañar la corona, se estaba dando un baño, y de la emoción, se dice que salió corriendo desnudo por las calles, olvidando vestirse. Según el relato, en la calle gritaba «EUREKA» (en griego antiguo: «εὕρηκα» que significa «¡Lo he encontrado!»)

 

DESARROLLO

¡Qué bueno es encontrar algo cuando lo estamos buscando con urgencia! ¿No es así? En la Biblia Jesús usa bastante el uso de las parábolas, para ejemplificar cómo es el reino de Dios. Habla de la oveja perdida, la moneda perdida, el hijo que se pierde, y cosas similares. En todas hay una emoción fuerte al encontrarlas, hay mucha alegría, porque quien las buscaba las consideraba en cierta forma, valiosas.

¿Por qué surge tanta novedad encontrar una Biblia hebrea dentro del Templo de Jerusalén? ¿Acaso no es común encontrar este Libro sagrado dentro de la Casa de Dios? Eso es lo extraño de este asunto. Imaginemos que vamos a la farmacia, y no encontramos el “medicamento” que necesitamos. Vamos a una casa, pero no encontramos un “hogar”. Vemos un matrimonio, pero no encontramos “amor verdadero”. Lo acompañamos al apóstol Pablo a la iglesia de los corintios, y no hallamos “unidad”. Vemos a un docente y a su alumno, y no hallamos “respeto” por parte del segundo hacia el primero. Vemos en las noticias a un bebé recién nacido, sin amor maternal, ya que fue abandonado en la basura. Vamos a la iglesia, y no encontramos un mensaje “Cristocéntrico”, etc.

 

DINASTÍA PECADORA

Si uno comienza a leer los libros de los reyes y de las crónicas (en la Biblia), descubre un sinfín de reyes que hicieron “lo malo” ante Dios, y sufrieron las consecuencias de sus maldades. Un reino “divido”, Israel y Judá, guerras, sequías, hambrunas, traiciones, derramamientos de sangre a gran escala, etc. El espacio del Templo de Jerusalén, ya NO era dedicado al culto del Dios verdadero, aquél que los había sacado de la esclavitud de Egipto, o yendo más profundo, el Creador de todas las cosas. Dentro del templo había imágenes de la diosa Aserá, de otras divinidades (astros del cielo), también había habitaciones (dentro del Templo) donde las mujeres practicaban la prostitución sagrada, etc. En ese contexto de idolatría y perversión cultica, ¿Qué espacio había para la Biblia hebrea? ¿A dónde habrá ido a parar ese Libro Sagrado, como para que su hallazgo fuera una novedad? Ya mencioné en otro artículo, que una de las obligaciones del rey de Israel, era mandar a hacer una copia de la Biblia hebrea, para que él pudiera meditar en ella, todos los días (Deu 17:18 “Cuando el rey tome posesión de su reino, ordenará que le hagan una copia del libro de la *ley, que está al cuidado de los sacerdotes levitas. NVI). Parece que para nadie era importante esta Palabra de Dios. ¿Te recuerda a alguna situación en especial?

 

NOSOTROS

¿Qué lugar ocupa la Biblia en nuestra vida? ¿Es más fácil leerla o dejarla en el olvido? Hace pocos días, hablaba con un docente y pastor, sobre los hábitos de leer la Biblia, por parte del laico promedio (entiéndase “laico” como aquel cristiano promedio, que no ha sido reconocido con ningún “ministerio”, pero que es activo en cuanto al servicio eclesial, ya sea dentro de la iglesia o fuera de ella). En esa charla de café, éste me dijo que “no hacemos nada de lo que dice la Biblia, ojalá hiciéramos algo más”. A esto le sumamos la poca lectura de la Biblia, por cierto de forma muy “segmentada”, con versículos aislados, que se prestan para malos entendidos, y por sobre todo, son padres de herejías.

¿Será que esa serie de reyes (dinastías) que no paraban de pecar contra Dios, tiene algún parecido con nosotros? ¿Hay espacios de nuestra vida dedicados completamente al pecado? Recordemos que nuestro cuerpo es “templo del Espíritu Santo”. ¿Hay algunas dedicaciones corporales dadas al pecado y hemos desechado la Palabra de Dios al sótano de nuestra vida? La Biblia es el Libro más vendido en la historia de la humanidad. La tenemos en varios formatos, no sólo impresa, sino en línea (online), en aplicaciones de todo tipo (Apps), audio libros, etc. ¿Es más fácil leer cualquier “meme” (cargadas o bromas) en las redes sociales que la Biblia? ¿Acaso la Biblia dejó de ser relevante para nuestra vida?

 

CONCLUSIÓN

Hallar lo que alguna vez perdimos, nos da mucha alegría, salvo que ese hallazgo implique algo que nos hizo daño. Pero por lo general si uno busca algo extraviado, es porque anhela encontrarlo, en parte puede ser porque lo necesitamos. Reencontrarnos otra vez con el texto bíblico, no debería ser “fortuito”, ni un evento delimitado a un culto semanal, sino algo “a

propósito”. Deberíamos comerla como pan que alimenta nuestra vida integral. Si no soy el único que tiene problemas al seguir los programas detallados para leer la Biblia en un año, te sugiero que busques la manera que te sea más amena, pero que la leamos todos los días. Yo destiné un espacio todos los días arriba del bus, tengo viajes de 3 horas ida y vuelta, así que en vez de hacer otras lecturas que también me gustan (el año pasado arriba del bus leí cerca de 30 libros), este año es de lectura Bíblica, porque así puedo conocer más a Dios, y del plan que tiene para mi vida. ¡EUREKA! ¡LA HEMOS ENCONTRADO!