LECTURA DE HOY: NÚMEROS 14:9

Núm 14:9 Lo importante es que no se rebelen contra Dios ni tengan miedo de la gente que vive en ese territorio. Será muy fácil vencerlos, porque ellos no tienen quién los cuide. Nosotros, en cambio, contamos con la ayuda de nuestro Dios. ¡No tengan miedo!» (TLA)

 

INTRODUCCIÓN

Creo que todos, o casi todos los países del mundo, cuentan con agencias gubernamentales de espionaje, para defender al país contra ataques internos y externos. La historia a la que nos remonta este artículo, sucedió hace miles de años, en el desierto, también es de espionaje. El contexto en el cual se desarrollan estos acontecimientos, son la liberación del pueblo de Israel, de una cruda esclavitud en Egipto, luego son dirigidos por Dios (representado en la columna de nube y de fuego, además del Tabernáculo de Reunión) hacia la Tierra Prometida. Hubo muchas situaciones de pecado en el desierto, castigos de Dios, cuidados y atenciones por parte de éste, hacia el objeto de Su amor: El pueblo de Israel.

 

DESARROLLO

LOS DOCE ESPÍAS

No fue una ocurrencia de Moisés enviar espías a la Tierra Prometida, sino que la idea sale del mismo Dios, veamos el pasaje en cuestión:

Núm 13:1 Dios le dijo a Moisés:

Núm 13:2 «Envía algunos hombres a Canaán para que exploren el territorio que les voy a dar. Que vaya un jefe de cada tribu».

Moisés los eligió y envió, estos son sus nombres: (Números 13:4-15)

De la tribu de Rubén, Samúa hijo de Zacur. De la tribu de Simeón, Safat hijo de Horí. De la tribu de Judá, CALEB hijo de Jefone. De la tribu de Isacar, Igal hijo de José. De la tribu de Efraín, OSEAS (JOSUÉ) hijo de Nun. De la tribu de Benjamín, Palti hijo de Rafú. De la tribu de Zabulón, Gadiel hijo de Sodi. De la tribu de José: de la tribu de Manasés, Gadi hijo de Susi. De la tribu de Dan, Amiel hijo de Gemali. De la tribu de Aser, Setur hijo de Micael. De la tribu de Neftalí, Nahbi hijo de Vapsi. De la tribu de Gad, Geuel hijo de Maqui.

(Los que resalto en mayúscula y negrita, son los únicos dos que más tarde entrarían en la Tierra Prometida, los demás morirían en el desierto).

 

EL INFORME

A veces nos dejamos llevar por el voto de la mayoría, en algunas cuestiones, como por ejemplo el juicio por JURADOS. También se usa el mismo método para las elecciones de algún candidato político, para el cargo que sea. En esta historia, el voto de la mayoría no era favorable a los planes de Dios, ya que diez de ellos, trajeron un informe negativo acerca de la Tierra Prometida, mientras que los otros dos (Caleb y Josué) informaron de forma positiva. Parte del informe negativo tiene que ver con esto: “SON GIGANTES, NOSOTROS SOMOS COMO LANGOSTAS, NO PODREMOS”. Sin embargo, el informe de los dos, es “SÍ PODEMOS, LOS COMEREMOS COMO A PAN, DIOS ESTÁ DE NUESTRA PARTE”.

Lo cierto es, que a todo el pueblo le causó mayor impacto el informe de los diez, que coincidentemente se relacionaba con los mismos temores y el mismo espíritu de derrota. ¿Cómo puede alguien darse por vencido sin ni siquiera poder intentarlo? ¿Te suena la frase “Tú no puedes hacerlo”? sé de muchas personas, que han sido traumadas por las palabras inoportunas de sus mayores, que los marcaron diciéndoles que eran unos inútiles, incapaces, inservibles, tontos, etc. Creo que el espíritu de este artículo, es “SÍ PODEMOS”, porque Dios está de nuestra parte. Lo curioso es que todos vieron los mismos hechos, la misma tierra, los mismos habitantes, pero el espíritu o actitud de fe, no era la misma.

Los que creyeron el informe de los diez espías, fueron los que tuvieron que morir en el desierto (la vieja generación, es decir, TODOS los que habían salido de Egipto, exceptuando a Caleb y a Josué). Dios levantó a una “nueva” generación, todos aquellos que nacieron en el Desierto, los que por naturaleza no tendrían una “mentalidad de esclavos”. Ellos fueron los que heredaron la Tierra Prometida por Dios, no sin tener que pelear por ella.

 

NOSOTROS

Creo que no escapamos a la realidad de otros muchos que se enfrentaron a palabras maldicientes o descalificadoras de nuestros mayores, y aquí incluyo al liderazgo de algunas congregaciones. ¿Por qué los incluyo? Porque muchos de ellos les dicen a sus fieles, que NO PUEDEN alcanzar algunas metas, por falta de capacidad o falta de dinero. Muchos fieles quieren predicar, salir a las naciones, pero se encuentran con oposiciones aún dentro de las propias congregaciones, donde la mayoría de las voces indican que “NO PUEDEN HACERLO”. Sin embargo, encuentro en las PROMESAS de DIOS que nada es imposible. No hay “TECHOS” de crecimiento en Dios, es decir, podemos alcanzar mayores cosas, que las de nuestros líderes “religiosos”. A muchos de ellos no les

gusta cuando alguien, con un futuro prometedor en Dios, les “HACE SOMBRA”. Esto descansa sobre los pilares de “inseguridad” del propio pastor o líder, una de las formas que él encuentra para lidiar con esto, es “apagar” las ganas de crecer de ése fiel servidor. Pero como el crecimiento lo da Dios, nadie puede prevalecer sobre ese designio divino. Creo que nuestra tarea principal, es poder “identificar” los informes “negativos” y confrontarlos con las PROMESAS DE DIOS.

 

CONCLUSIÓN

A nadie le gusta escuchar que los demás nos digan que “NO PODEMOS”. Sin embargo, y por una inexplicable razón, creemos esas palabras, que nos frustran por años. Pero las PROMESAS DE DIOS siempre nos alientan a conquistar horizontes lejanos e imposibles, humanamente hablando. Creo que los pronósticos son casi siempre adversos, opositores de un DESTINO EN DIOS. Pero nada de ello implica que sea imposible para Dios. Creo que el informe al cual debo prestar mayor atención, es al mensaje de la Biblia, que me dice que Cristo murió en la cruz, para perdonar todos mis pecados (y fracasos). Además recibir bien el ánimo que me dan mis mayores, para alcanzar esos mayores objetivos, y desestimar el informe de la mayoría, cuando éstos se oponen a las PROMESAS DE DIOS. Creo que SÍ PODEMOS, para esto hay que sacarse de la cabeza, aquellas palabras que nos dijeron lo contrario. En Dios, todas las cosas son posibles, hay que soñar otra vez, permitirnos creer a las PROMESAS DE DIOS, antes que aquellas palabras que nos quieren desanimar. Atrévete a más cada día, prepárate con excelencia para brindar un mejor servicio al cuerpo de Cristo y a los perdidos, SÍ PODEMOS.