LO QUE VOS QUIERAS.
Este día, y todos los días, terminan siendo lo que vos decidas que sean. Tenés 1440 minutos, 86400 segundos diarios donde tomar una decisión crucial: no serán las circunstancias la que dicten mi gozo y mi propósito de ser bendecido y de bendición, sino vos en tu relación con Dios.

Hay cosas, situaciones, montones de variables, que escapan a la planificación más concienzuda. Si tu gozo, tu estabilidad emocional, tú cuota de felicidad diaria, y tú capacidad de servir a otros, están atados a esas variables, el día y sus circunstancias harán lo que quieran con vos…

Lo mismo pasa de cara a cuestiones del pasado que suelen atarnos, condicionando el hoy. Pablo tomaba una decisión ante eso: “una cosa hago: me olvidó ciertamente de lo que ha quedado atrás, y me extiendo a lo que está adelante…” (Fil. 3.13). Lo mismo podés, y debés hacer vos, si querés vivir la vida abundante que Cristo promete y que es una posibilidad cierta para todo el que quiera tomarla.

Está en tus manos. No podés modificar tu pasado, aunque lo intentes; podés decidir no vivir de él y que no condicione tú hoy. Tampoco tenés dominio sobre lo que hay adelante; Cristo si lo tiene, por lo que estar cerca suyo todo el día es lo más sensato.

Tenés dominio sobre lo que decidas hacer ahora con tú día. En Dios, decidí lo mejor, y aunque el pasado no cambie, ni el futuro lo tengas asegurado, tú vida será realmente rica y plena.

El resultado de este día está en tus manos.