Lectura de Hoy: 2 Corintios 5:20

2 Corintios 5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: RECONCILIAOS CON DIOS. (RV 1960) 2 Corintios 5:20 Cristo nos envió para que hablemos de parte suya, y Dios mismo les ruega a ustedes que escuchen nuestro mensaje. Por eso, de parte de Cristo les pedimos: hagan las paces con Dios.

INTRODUCCIÓN

Este fin de semana pasado, estuve hablando con una joven acerca de recordar cosas del pasado, que no nos dejan avanzar hacia lo que Dios tiene para nosotros, con el añadido de generar “culpa”. Me refiero a esas cosas que hicimos en el pasado (cercano o lejano), y nos cuesta perdonarnos a nosotros mismos. ¡Soy un grandísimo tonto! Me dije a mí mismo unas cuantas veces, me enojé conmigo muchas veces, tuve amargura de alma porque me costaba “auto perdonarme”, y de eso se trata el artículo de esta semana. Creo que el auto perdón tiene que ver en tener paz con nosotros mismos, reconciliarnos con nuestro pasado en un solo sentido “aceptarlo y olvidarlo”, todo eso quedó en el ayer. Para poder hacerlo (si hoy se nos hace difícil) debemos comprender cuán grande es la obra de Cristo, realizada por amor, en la cruz del Calvario.

 

DESARROLLO

LO QUE JESÚS HIZO

La mayoría de los cristianos que conozco, creen que Jesús vino a salvar sus “almas” para llevarlas al cielo, y nada más que eso. La verdad es que la obra de Jesús en la cruz, es mucho más amplia, simplemente porque el hombre es un ser integral, insertado en un contexto complejo, este puede ser: La creación, la cultura, la familia, las relaciones de pareja, etc. En lo que resta del artículo veremos cuatro aspectos de la salvación que Dios nos ha regalado por medio de su Hijo Jesucristo, todas tienen que ver con RECONCILIACIÓN.

 

RECONCILIARNOS CON DIOS

Creo que este punto es el primero y más importante, ya que estábamos separados de Dios, a causa del pecado. ¿De qué manera nos otorgó esa reconciliación con Dios? Tuvo que morir en la cruz, no tuvo otra mejor opción, que dar a su propio Hijo en sacrificio de amor, por nosotros. No debemos confundir la palabra “criaturas de Dios” con “hijos de Dios”. No es lo mismo, aunque todos somos criaturas de Dios, porque fuimos creados por Él. No todos son hijos de Dios, solo aquellos que aceptaron a Cristo, como el único capaz de salvarnos, y esto es, a través de su sangre preciosa. Para ser sus criaturas solamente debemos nacer, salir del vientre de nuestras madres y listo. Para ser hijos de Dios, debemos “nacer de nuevo”, y esto es de forma espiritual, aceptando a Jesús como el único Señor y Salvador de nuestras vidas, viviendo según su voluntad. Nuestros pecados fueron cubiertos por la sangre de Jesús, no importa de qué naturaleza de pecados hablemos, todos fueron perdonados. Pero puede pasar, que nosotros no los olvidemos y esos recuerdos nos atormenten. De reconciliarse con Dios se trata el versículo principal de este mensaje, pero es más integral que eso.

 

RECONCILIARNOS CON NOSOTROS MISMOS

Si Dios mismo nos perdonó, ¿Quiénes somos nosotros para no perdonarnos los errores que cometimos? ¿Cómo tener paz con nosotros mismos? Este es otro aspecto de la salvación de Dios, traernos paz en el corazón. El auto perdón es una decisión que nosotros mismos debemos tomar, para nuestro propio bien. En algunas decisiones malas que tomamos, y nos perjudicaron por largo tiempo, sólo nos faltó rebuznar, porque nos comportamos como unos burros, pero a decir verdad, todos nos equivocamos. Una vez que asimilamos esa idea, de que todos fallamos, es más fácil perdonarnos a nosotros mismos. La culpa es un sentimiento negativo que nos impide ser felices. ¿Podemos cambiar el pasado? La verdad es que el pasado pertenece al tiempo que dejamos atrás, ahora vivimos el presente, como un regalo de Dios, y nos proyectamos hacia el futuro.

 

RECONCILIARNOS CON LOS DEMÁS

Sabemos que no podemos agradarles a todos aunque quisiéramos, y tal vez por eso nos ganamos algunos “enemigos”. Las peleas pueden surgir en los escenarios más variados, desde el trabajo, la iglesia, familia, amigos, vecinos, la novia, los suegros, etc. Todo ambiente es propicio para tener una potencial discusión y pelearnos. Sé de ambientes en los cuales una simple discusión, puede separarlos por varios años, esa falta de perdón daña nuestro ser. ¿Quién pierde más, el que ama o el que odia? He soñado con personas que hoy están odiando, los he visto solos, llorando y en amargura de espíritu. ¿Vale la pena vivir de esa manera? La reconciliación depende de dos personas que desean seguir en paz, creen que no sirve vivir disgustados, aunque uno de los dos puede decidir lo contrario. O uno prefiere perdonar, pero tiene todo el derecho del mundo a no querer vivir un episodio semejante. Lo importante es que haya paz entre nosotros. Hay una frase muy acertada de Martin Luther King “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero NO HEMOS APRENDIDO EL SENCILLO ARTE DE VIVIR COMO HERMANOS.” Esto se puede llevar a un plano mayor, como el de un país, o hacia la familia, o la iglesia. Entonces, otro aspecto de la salvación que Dios nos ha regalado, es que podamos estar en paz con los demás.

Hebreos 12:14 Traten de vivir en paz con todos, y de obedecer a Dios; porque si no lo hacen, jamás lo verán cara a cara. (TLA)

 

RECONCILIARNOS CON EL MEDIO AMBIENTE

El ser humano, desde que le dio la espalda a Dios, se ha ocupado de destruir todo lo que tiene a su alrededor, desde su prójimo, hasta el medio ambiente que lo rodea. La codicia sin fin, ha hecho desaparecer bosques enteros, contaminar ríos, poner en extinción a muchas especies de animales, etc. Un portal de internet dedicado al estudio de la ecología, dice lo siguiente: “• En los últimos 500 años, la actividad de los seres humanos ha condenado a la extinción a 844 especies ( o extinción silvestre).” (http://www.ecologistasenaccion.org/article6297.html). Hace pocos días salió en los medios de comunicación, que en la Antártida se está produciendo una gran grieta de muchos kilómetros de longitud, que amenaza en dividir una gran masa de hielo, que podría hacer crecer la cantidad de agua en los océanos, poner en peligro la existencia de varias islas, y poner en peligro otras zonas del mundo. Están estudiando esta cuestión para saber si efectivamente corresponde al calentamiento global o a algo de orígen natural.

Evidentemente, ese no era el plan (de destruir la naturaleza) original de Dios para con el ser humano y el resto de la creación, sino que la cuidara y administrara con responsabilidad y sabiduría. Estoy seguro que aquel que ama a Dios, también ama lo que Él ha creado. Debemos cuidar nuestro medio ambiente, con responsabilidad, porque de ello también daremos cuenta.

 

CONCLUSIÓN

De los cuatro aspectos que mencioné sobre el plan de salvación de Dios hacia el hombre, hice hincapié en el segundo, que es sobre nuestro auto perdón. Hay veces que no tenemos paz con nosotros mismos, es como una guerra que estalló dentro de nuestro corazón, y se acabó la paz. A pesar de que vamos a la iglesia, tenemos una preciosa familia (o no), tenemos un trabajo, un techo donde vivir, comida, ropa, salud, etc., pero lo que nos falta es la paz interior. ¿A qué se debe? Es que no puedo perdonarme a mí mismo, las burradas que me mandé en la vida, así que si me oyes rebuznar, no te asustes. Los seres humanos tenemos muchas cosas por las cuales sufrir, como por ejemplo un accidente fatal, un homicidio, aborto, abusos, abandono, etc. Todas estas cosas son difíciles de olvidar. Algunas de ellas, nuestro propio organismo las sepulta en nuestro inconsciente, pero por alguna razón sufrimos, aunque no lo recordemos ahora, no está solucionado. ¿Cómo puedo hacer para poder perdonarme a mí mismo? Primero debo asegurarme que Dios me perdonó todos los pecados, pasados, presentes y futuros, que estoy cubierto por la sangre de Cristo. Luego reflexionar sobre aquello que me atormenta, una vez identificado, tomar la decisión de AUTO PERDONARME, porque no quiero vivir como hasta ahora lo hice, quiero ser feliz y tener paz conmigo mismo. Sin duda alguna, podemos contar con la ayuda del Espíritu Santo. Creo que cometí miles de burradas, algunas me costaron dejarlas en el pasado, luché mucho con el tema del auto perdón. Yo creía en el perdón de Dios, pero no podía soportar el error que había cometido por “decisión propia”, pero pude conseguirlo, y creo que tú también puedes, reconcíliate contigo mismo.