LECTURA DE HOY: HECHOS 8:17-20

Hch 8:17 Entonces Pedro y Juan pusieron sus manos sobre la cabeza de cada uno, y todos ellos recibieron el Espíritu Santo.

Hch 8:18 Al ver Simón que la gente recibía el Espíritu Santo cuando los apóstoles les ponían las manos sobre la cabeza, les ofreció dinero a los apóstoles y les dijo:

Hch 8:19 —Denme ese mismo poder que tienen ustedes. Así yo también podré darle el Espíritu Santo a quien le imponga las manos.

Hch 8:20 Pero Pedro le respondió: —¡Vete al infierno con todo y tu dinero! ¡Lo que Dios da como regalo, no se compra con dinero! (TLA)

 

INTRODUCCIÓN

Un profesor de la escuela secundaria en la que yo asistía (hace muy pocos años, lol), mencionó al personaje “bíblico” Simón el Mago. Lo curioso, es que este docente NO era cristiano, pero reconoció que en Hechos de los Apóstoles, estaba la historia de este personaje. Él había investigado sobre la “SIMONÍA” (esto es, la compra-venta de dones), y esto lo llevó al origen del término. Buscó en otras fuentes extra-bíblicas. En ellas se lo conoce como “Simón de Gitta”. Éste fue un líder mago-religioso, de origen samaritano. Aparte de la Biblia, otras obras literarias lo mencionan, como por ejemplo, en las obras patrísticas de Justino Mártir, Ireneo de Lyon e Hipólito, en los Hechos apócrifos de Pedro y en la llamada “literatura clementina”. Lo que este profesor pudo “reconstruir” históricamente, es que se la pasaba todo el día sentado en un lugar “alto”. Con sus artes mágicas y sus “trucos”, tenía engañado a todo el pueblo, de tal modo que le servían, como si fuera un rey o personaje muy distinguido. Estaba acostumbrado a ser el “actor principal”, no un simple “extra”. Era el “protagonista”, se sentía “muy importante”, porque tenía la admiración de todos. ¿Conoces a algunas personas así?

(Este artículo, se lo dedico a mi querida mamá, Marta Lúquez, por motivos que más abajo voy a detallar)

 

ENTENDER TODO MAL

Por muchos años se creyó, que el “proceso” de “enseñanza-aprendizaje”, eran la misma cosa. Es decir, si un maestro “enseñó” una lección, se daba por sentado, que el alumno había aprendido. Si no aprendía, el problema lo tenía el alumno, no el maestro. La Pedagogía, y una de sus ramas, la Didáctica, llegaron a la conclusión, de que si “no hubo aprendizaje”, tampoco hubo “enseñanza”. Ambas no se dan al mismo tiempo. Se puede decir que uno enseña “bien”, cuando puede guiar a los alumnos en la dirección “deseada”, y NO en la dirección NO deseada. En mis primeros pasos de creyente, hace poco más de 20 años, ENTENDÍ TODO MAL. Esto fue “gracias” a mi primer pastor. Causalmente (no “casualmente”) estoy escribiendo un pequeño libro que se titula “MI PASTOR, MI PESADILLA”, para intentar describir esto que acabo de mencionar. Imagínate un nuevo creyente que está siendo “discipulado”, y le enseñan CASI TODO MAL. ¿Cómo crees que será el aprendizaje, correcto o incorrecto? Yo tuve un mal (un pésimo) maestro, que se enorgullecía de ser una especie de “modelo terminado”, de esos que NUNCA PECAN. Alguien así, lleva a la frustración a muchas personas. Es un buen momento para afirmar, que nuestro “modelo terminado”, se llama JESUCRISTO. Ni siquiera el apóstol Pablo (a quien tanto veneramos) es un modelo terminado. ¿Será por eso que preferimos las cartas paulinas en vez de los evangelios? Si bien toda la Biblia habla del Mesías, Jesucristo, los evangelios lo hacen por excelencia. Si leo la Biblia, conozco un poco más a Dios.

En el caso de Simón el Mago, que estaba presenciando lo que muchos desean experimentar en sus propias vidas, un “derramamiento” del Espíritu Santo, como fiel cumplimiento de la profecía de Joel. Todo el pueblo se “convirtió” al cristianismo, y su “pequeño reino”, había llegado a su fin. Parece que no hubo tiempo de que comenzara el discipulado, que este “simpático” personaje, ya había sacado sus propias conclusiones. ¿Cuáles eran? Que el Poder de Dios, puede comprarse con dinero. Esto le valió una severa reprensión, por el otro Simón (Pedro), quien por poco casi lo manda al infierno.

 

NOSOTROS

ESCALANDO

Simón el Mago quería comprar ese Poder de Dios, para que las personas, a quien él les impusiera las manos, lo recibieran. Se me ocurre pensar, si esto sería gratis o tendría alguna especie de costo para las personas. ¿Simón el Mago iba a invertir de su propio dinero, para comprar el Poder de Dios, para luego “regalarlo” a las personas de su pueblo? Me surgen algunas dudas al respecto, y como el texto bíblico no lo aclara, las dudas quedan sin resolver. ¿Era alguien mal intencionado o en verdad se había convertido de corazón y deseaba el bien de su Comunidad? ¿Será que NO quería ser un “simple creyente” y quería seguir siendo el “líder”? Es probable, no lo sabemos con seguridad. ¿Por qué de “inmediato” intenta “escalar” y pasar a tener un “protagonismo” (o el CONTROL) del cual gozaba hasta hacía unos minutos antes? ¿Es un “defecto” personal o en verdad Dios estaba “levantando” un “nuevo” líder? La reprensión de Pedro, al Mago, nos da la respuesta.

Un líder puede surgir de forma “natural” o ser “elegido” por las personas. Eso hacemos cuando votamos a nuestros gobernantes, por ejemplo. Otros surgen “espontáneamente”, cuando surge un conflicto, son los que proponen las posibles soluciones. Decía en otro apartado, que yo había ENTENDIDO TODO MAL. El pastor me “presionaba” para que mi familia se convirtiera a Cristo. Esto fue una pesadilla para ellos, que me tuvieron que aguantar. Mi primer pastor había alcanzado su “pastorado” a los “dos años y medio” de haberse convertido a Cristo, en una campaña evangelística de Carlos Annacondia. Era algo que permanentemente te lo “refregaba” en la cara. Si alguien se demoraba más que él en ser “pastor” era porque estaba haciendo las cosas mal, o era un inmaduro o estaba en pecado. Así que esa “presión” ejercía una carga “negativa” sobre todos nosotros, los “laicos” de la iglesia. Trato a diario con algunas nobles personas, que son “presionadas” por sus líderes, para que lleven gente a la iglesia, a como dé lugar. Las personas son vistas como “números” que reflejan cierto “éxito”. Si llevas cierta cantidad de personas, te conviertes en un “verdadero líder”, y así vas “escalando” en el liderazgo de esa iglesia. ¿De verdad es lo que Dios quiere? ¿Dios quiere que las personas sean solamente un número y no se las trate como integralmente importantes? Una querida amiga, se vio frustrada más de una vez, al no poder “llenar” la cuota de personas que debía llevar a la iglesia. Ella quería ser una “líder” de esa iglesia. Hace años que lo viene intentando, y no puede lograrlo.

 

AGRADAR A LOS DEMÁS

No sé por qué, a la mayoría de las personas, se nos da por tener el deseo irrefrenable, de querer agradar a los demás TODO el tiempo. Esto no será posible, porque NO a todos les caemos bien. Si vamos a la iglesia, casi de inmediato queremos “congraciarnos” con el líder o pastor, para que nos “tenga” en cuenta. No nos perdemos NINGUNA reunión de la iglesia, y nos aseguramos que NOS VEAN. Enseguida buscamos oportunidad para estar en el Coro, o para tocar algún instrumento, predicar, etc. En mi primera iglesia, había un “evangelista” (esto NO es sinónimo de “evangélico” como muchas personas creen, sino que es un Ministerio o servicio específico. Quien tiene ese Don, tiene la capacidad especial de anunciar el evangelio a los perdidos) que quería predicar “dentro” de la iglesia. La verdad es que NO era un buen predicador, así que el pastor rara vez le daba oportunidad para predicar. Comenzó a tener problemas, este evangelista con el pastor, y cada vez la relación era más tensa. El pastor me preguntó qué podría hacer en ese caso. Yo le respondí, que él mismo afirmaba ser un “evangelista”, así que debía honrar su Don, y salir a predicar en la vía pública. “Mándelo a predicar a la plaza” le dije al pastor. Él hizo exactamente eso, lo mandó a predicar afuera, y a las pocas semanas, este evangelista, se fue de la iglesia. Nos gusta el reconocimiento, que nos valoren aunque sea un poco. Espero que esto no sea porque NO nos hemos podido desarrollar personalmente, y necesitamos un espacio “dentro” de la iglesia, para sentirnos bien y realizados. Un querido pastor, tiene entre sus músicos, a alguien que NO pudo desarrollarse afuera, y necesita ser “visto y escuchado” por los demás.

 

CONCLUSIÓN

¡Qué complejos somos los seres humanos! Ahí tenemos a uno que quiere comprar con dinero el Poder de Dios. A otros “escalando” o “serruchándole” el piso a los demás para poder “ascender”. A otros los tenemos “volviendo locos” a sus familiares (ese era yo, lol). Hay otros que “derrochan” simpatía dentro de la iglesia, y cuando cierran tras sí las puertas de sus hogares, son una especie de “bestia” que amenaza con destruir a su propia familia. Parece que hemos entendido “la Misión de Dios” así: Dios quiere que yo sea “muy simpático” con los líderes de la iglesia. Debo “arrastrar” a las personas a la iglesia, para “obtener” de esa manera, un “liderazgo” (Claro, si “lleno” la cuota). Debo “presionar” a mi familia (u hostigarlos) para que se conviertan (¿Para que se conviertan en qué? ¿En el ser despreciable que están “formando”, o en realidad, “deformando” los líderes de la iglesia?). Hace muchos años (lo confieso por primera vez, lol) yo le “quemé” en una “hoguera” improvisada en el fondo de mi casa, los cuadros “religiosos” que tenía mi mamá en su habitación. Cuando ella llegó, me preguntó qué le había pasado al cuadro del “sagrado corazón de Jesús”. Le respondí que lo había quemado. Ella me preguntó el por qué. Le dije que “detrás de cada imagen, se esconde un demonio”. Ese cuadro, era muy especial para mi mamá, pero a mí “no me importaba nada”, era mi “cruzada” personal contra las imágenes, lol. La verdad, es que nunca le pedí perdón a mi mamá por semejante “animalada” (Mami querida, “PERDONAME”). ¿No es mejor dejarle ese “lugar de privilegio” al Espíritu Santo? Él es quien transforma a las personas, y NO todos cambian al mismo tiempo o al ritmo que nosotros queremos. Quiero “excusarme” porque tuve el peor pastor de todos, pero gracias a eso, fui motivado a escribir un libro práctico, para que las personas que puedan estar en circunstancias similares, puedan “escapar por sus vidas”. ¿Todo esto es LA MISIÓN DE LA IGLESIA? ¿O SERÁ QUE ENTENDIMOS TODO MAL? Es muy probable, que esté gastando MUCHAS ENERGÍAS, en ser alguien que en realidad NO soy. Intentando agradar a todos todo el tiempo. Intentando ESCALAR cuando en realidad NO tengo que hacerlo. Es Dios quien me llamó a servirle, y es necesario que haga “exactamente” lo que Él me encomendó, por ahora, a mí me toca “escribir”, y tu llamado, ¿Cuál es? ¿Estás entendiendo cuál es la Misión de la Iglesia?