LECTURA DE HOY: SOFONÍAS 1:4-6

Sof 1:4 “Extenderé mi mano contra Judá

y contra todos los habitantes de Jerusalén.

Exterminaré de este lugar todo rastro de Baal,

y hasta el nombre de sus sacerdotes;

Sof 1:5 a los que en las azoteas se postran en adoración

ante las estrellas del cielo,

a los que, postrados en adoración,

JURAN LEALTAD AL SEÑOR,

Y AL MISMO TIEMPO A MOLOC,

Sof 1:6 a los que se apartan del Señor,

y no lo buscan ni lo consultan.

 

INTRODUCCIÓN

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste o leíste un mensaje del libro de Sofonías? La verdad es que de mi parte, hace muchos años. No es muy común leer o escuchar mensajes de juicio desde una perspectiva bíblica, y mucho menos, vista desde el Nuevo Testamento. Si hablamos de Sofonías, debemos ubicarnos históricamente en el Siglo VII a.C. él anuncia un juicio universal, poniendo como ejemplo a Judá, que su destrucción sería justificada e inminente. También figura la emblemática Nínive, (Sof. 2:13) que nos recuerda a Jonás, aquel profeta que fue tragado por un gran pez. Las sentencias anunciadas, se cumplieron primeramente con la destrucción de Nínive, en el 612 a.C., y la caída de Jerusalén en el 587 a.C. Una vez enmarcados en el contexto del cual se trata lo leído, el énfasis que quiero resaltar, es que los judíos de ese tiempo, le “juraban” lealtad al Dios verdadero, y “al mismo tiempo”, al dios del fuego, “Moloc”. El título “EL AGUA Y EL ACEITE” hace referencia a dos sustancias irreconciliables, que NO se pueden mezclar. Los científicos no se ponen de acuerdo si es por la “densidad” o por la “polaridad” de estos dos elementos. No se puede “mezclar” la adoración al Dios verdadero, con otros dioses.

 

DESARROLLO

LUMBRERAS PARA “ALUMBRAR”

En el libro que registra la creación de todas las cosas, Génesis (contiene dos relatos de la creación), se nos dice algunas “obviedades”. Como por ejemplo, que el sol y la luna son para “ALUMBRAR”. Veamos los versículos a los que hago referencia: (Génesis 1:15-17)

Gén 1:15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos PARA ALUMBRAR sobre la tierra. Y fue así.

Gén 1:16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.

Gén 1:17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos PARA ALUMBRAR sobre la tierra,

¿Será posible que los escritores del Génesis, inspirados por el Espíritu Santo, dijeran esto, porque a las personas se les daría por ADORARLAS? La verdad es que Israel “siempre” tuvo inclinaciones por la idolatría, permanentemente prohibida por la Biblia. Fue la causa constante de los castigos de Dios sobre su

pueblo elegido. Fue la causa por la cual Sofonías anuncia el castigo sobre Nínive, Judá y las demás naciones. En los libros de Reyes y Crónicas, hay varios registros, de que los judíos adoraban a los astros del cielo. Incluso, llegaron a tener dentro del templo de Jerusalén, imágenes de los astros del cielo, a los cuales adoraban. Celebraban el culto al Dios verdadero, pero además “le prendían una velita” a las estrellas del cielo. Una de las cosas más aberrantes que el pueblo llegó a hacer, fue quemar a sus propios hijos, en honor al dios Moloc.

 

NOSOTROS

Hay algunos registros, que no sé si tienen la fuerza o la validez de una “estadística”, que indican algo inusitado, que un 20% del pueblo evangélico-protestante, que se congrega en una iglesia, todavía consulta al curandero o brujo local. Se les da por consultar a los adivinos, las cartas de tarot, la numerología, la cura del empacho, los sahumerios y demás cosas que sugieren “limpiar” el ambiente o “las malas vibras” de las personas.

Estoy escribiendo un pequeño libro, que se titula “mi pastor, mi pesadilla”, en el cual relato algunos sucesos, de quien en vida, fue mi primer pastor. Él predicaba acerca del amor al prójimo, pero una vez lo vi agarrarse a las piñas en la vía pública, por un altercado de tránsito. Fue el mismo que quiso abusar sexualmente de su secretaria, pero que hacía grandes alardes de santidad.

Creo que “todos” nosotros, somos pecadores. Somos “santificados” por Dios, pero al mismo tiempo (paradojalmente) somos pecadores. No me las voy a dar de “santulón”, ya que cometo muchos pecados a diario, no los conté, pero deben ser miles o millones a diario, todos los días, desde que tengo uso de razón. Pero como digo una cosa, también digo la otra, que no pierdo mi confianza en el Dios verdadero. NO adoro otros dioses, NO intento mezclar el agua con el aceite. Estoy en contra de practicar el sincretismo religioso. Creo que todos deberíamos “sincerarnos” con nosotros mismos y con Dios. Si tenemos ganas de seguir pecando deliberadamente, a sabiendas, hagámoslo. También enfrentemos las consecuencias de vivir separadamente de Dios, y dejemos de andar “fingiendo” que somos “buenos cristianos” (creo que en este artículo, es en el que más comillas he utilizado). Digo de dejar las apariencias, porque en definitiva, causan un severo daño en los demás, especialmente en los nuevos creyentes. Los que tenemos más años en el camino del Señor, creo que estamos más “curtidos”, ya casi no nos sorprende nada. Debemos cuidar de los más débiles, y dejar de ser malos testimonios vivientes. No nos olvidemos, que todos somos cartas leídas por los demás.

 

CONCLUSIÓN

Sofonías anunció el desastre, que de hecho vino sobre las ciudades de ese tiempo. Los pecados de idolatría parecen nunca pasar de moda. Cada persona, religiosa o no, tiene algún objeto de “adoración”. Estos pueden ser de distinta índole. Un jugador de fútbol, un automóvil, la cuenta bancaria, la comida o bebida, la pornografía, el sexo, los amigos, la familia, la iglesia, la Biblia, etc. Sea lo que sea, si adoramos a otro “dios” que no sea el Dios de la Biblia, es pecado. Hay muchas formas de idolatría, sincretismo, y otras espiritualidades, que intentamos “mezclarlas” con la fe verdadera. Pero si lo hacemos, nos estamos engañando a nosotros mismos. Si hemos conocido la verdad, ¿Por qué vivir en la mentira o la indiferencia? No está bien adorar al Dios verdadero, y luego poner nuestra esperanza en otros dioses u objetos sagrados. Algunos creen que por tener algún “amuleto” sagrado, de esa manera están protegidos. De Dios viene nuestra salvación y nuestra seguridad. Si Él no nos cuida, entonces nadie podría guardarnos del mal. Pero sabemos que Dios protege a los que ama, y a aquellos que ponen su esperanza sólo en Él. Seguramente te ha pasado algo similar a lo que relataba antes, de que hemos cometido una gran diversidad de pecados, también es cierto, que nuestra esperanza en Cristo, y en su sacrificio por nuestros pecados, es suficiente para que seamos limpiados. Te animo a que juntos, confiemos sólo en el Dios verdadero, y dejar de prender velas (salvo que se corte el suministro eléctrico, LOL). Podríamos dejar de confiar en nuestros propios esfuerzos por “agradar” a Dios, porque no podremos hacer nada para que nos ame más de lo que nos ama. No podemos dejar de hacer, como para que Él deje de amarnos. Nos ama tanto, que quiere nuestro bienestar.