El tema está instalado y los hijos de Dios tenemos que aportar el punto de vista de Dios sobre el aborto.

No es el único tema que tendríamos que abordar, ya que es algo mucho mas profundo que matar a un niño en el vientre de una madre, es el desencadenante de un sin fin de desajustes.

Tenemos que aclarar que el aborto no es un tema de hoy, podemos hablar de una práctica de muchos años, pero que hay quienes desean instalarlo como un paso a la modernidad, y solapadamente para poner en forma legal algo que se viene haciendo en forma “Clandestina”.
Podemos hacer una marcha para expresar nuestro rechazo, o también opinar en distintos foros preparados para tal fin, pero dedicar un tiempo a la enseñanza desde los comienzos de la vida, creo que es lo más recomendable. Porque ilegal o como se pretende hacer, el aborto se sigue realizando y ese es el verdadero problema.

Podríamos exponer un sin número de pasajes Biblicos que defienden la vida, contar un sin número de anécdotas que sensibilizaria a mucha audiencia, pero lo mas importante es que se pueda erradicar este asesinato de los corazones del ser humano.
La vida en Jesucristo se vuelve mas que interesante, al punto que deseamos vivirla, eso hace nuestro apego a ella. Ahora debemos alenta y enseñar a darle ese valor a los que nos rodean.

Por otra parte tenemos que aclarar a quienes nos escuchan que nada es nuestro, y no podemos decidir por algo que no nos pertenece, ni si quiera nuestra propia vida.

La Iglesia de Jesucristo en su mensaje integral de salvación, no solo incluye lo eternal, sino también lo terrenal.
Como comunidad tendriamos que analizar en que otros temas estamos atrazado del analisis, porque pareciera que estamos sin una agenda para ir tratando los temas por anticipado, solamente buscando respuesta a consultas que nos sorprenden como si nunca ubieramos pensado en ellos.
Tenemos que orar para que el Señor nos permita tener nuestra propia agenda de los temas, descubriendo lo que Dios quiere hacer en nuestra sociedad.

Para que se cumpla esta palabra: ¡Haz que ellos se vuelvan a ti, pero tú no te vuelvas a ellos!