Un grupo de científicos del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén reveló recientemente que durante uno de sus trabajos descubrieron lo que podría ser la primera evidencia extrabíblica de la existencia del profeta Isaías.

El hallazgo se basa en una pieza extraida en 2009 en Ophel, Jerusalén, cuando durante una excavación en el lugar arqueológico conocido como la Ciudad de David y Monte del Templo localizaron este pequeño objeto de arcilla, que tras estudiarlo concluyeron que se trata de un sello con 2.700 años de antigüedad (siglo VIII aC, tiempo en el que se considera que vivió Isaías).

Dicho sello trae escrito el nombre de Isaías, perteneciente al grupo de los llamados profetas mayores, que da nombre a uno de los libros que conforman la Torah judía y el Antiguo Testamento cristiano; el conocido como «el quinto Evangelio» por la multitud de profecías cumplidas acerca de la vida de Jesús que contiene.

Es la primera y -de momento- única evidencia que avalaría, al margen de la propia Biblia, que Isaías fue un personaje real de su tiempo.

Eilat Mazar, uno de los profesores que lidera la investigación, explicó que en la impresión del sello se puede ver el nombre de Isaías -’Yesha’yahu’, en hebreo-, aunque aún no se puede afirmar que este perteneciera al profeta.

Además del nombre impreso de Isaías, también se pueden leer las letras ‘nvy’. Los arqueólogos explican que sólo faltaría que se continuaran con la letra hebrea ‘aleph’ para que se formara la palabra ‘profeta’.