LECTURA DE HOY: SALMOS 137:1-2, 7

Sal 137:1 Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos,

y llorábamos al acordarnos de *Sión.

Sal 137:2 En los álamos que había en la ciudad

colgábamos nuestras arpas.

Sal 137:7 Señor, acuérdate de los edomitas

el día en que cayó Jerusalén.

“¡Arrásenla gritaban,

arrásenla hasta sus cimientos!” (NVI)

 

INTRODUCCIÓN

Recuerdos y súplicas, creo que así podemos resumir este salmo. Se cree que pudo haber sido compuesto estando en el exilio, o ya de regreso en Jerusalén, post exilio. Babilonia destruyó a la ciudad santa, los edomitas evitaron auxiliarlos, hasta se puede presumir una alianza entre ellos y los babilonios. La cuestión es que sus vecinos y parientes de Edom, se alegraron de la caída y destrucción israelita. Allí estaban los exiliados, en una tierra que no los vio nacer. Estaban al borde de un río con árboles en sus orillas, en esos árboles los israelitas cautivos, colgaron sus arpas, dejaron de cantar. Esto simboliza que cesó la alegría de la canción, los poetas ya no componían canciones ni poesías. Estaban presentes el lamento, el recuerdo, la humillación por parte de sus captores, que para colmo de males, les exigían cantar. Esto implicaba por lo menos dos cosas: que no se podía cantar con el ánimo amargado para entretener a gente impía. Por otro lado estaba la cuestión religiosa o espiritual, ya que cantar las canciones de Sión, en tierra extranjera, siendo cautivos, era reconocer que su Dios era menos poderoso que los dioses de Babilonia.

 

DESARROLLO

EL ARPA QUE YA NO SUENA

Hay una expresión muy conocida en la Argentina, “colgar los guantes”. Esto se refiere al ámbito del deporte, específicamente al boxeo. Enfatiza la idea de dejar de boxear, de rendirse, de no hacer más lo que le gusta, etc. Nosotros, los argentinos, usamos esa expresión para emular el sentimiento del boxeador, al “colgar los guantes” lo que estamos diciendo es “no me dedico más a eso”. En los árboles, los judíos colgaban sus instrumentos musicales para no volver a tocarlos. Sus canciones estaban relacionadas con la liturgia sagrada del Templo de Jerusalén y el culto al Dios Verdadero. No había motivos ni ánimo para componer nuevas canciones. Había amargos recuerdos de la destrucción del símbolo nacional (el Templo) y que alguna vez gozaron del beneplácito del Señor (la misma Presencia de Dios en medio de su pueblo). Las estrofas de este poema-canción, tienen un alto y profundo tono poético, con fuertes figuras literarias, como lo es “colgar el arpa en los álamos o sauces”, al costado de un río en Babilonia. Un judío de esa época, era alguien altamente nacionalista, con un profundo orgullo por su nación, experimentar el ritual en el Templo y la adoración al Dios Verdadero. Imagínate cómo alguien así puede asimilar que su tierra, su gente, su ejército, su culto, su libertad, fueron ARRASADAS.

 

LA VIOLENCIA ARRASADORA

Que Babilonia haya destruido a Jerusalén, no fue un hecho al azar, sino un castigo divino. ¿El por qué de esa destrucción? Israel se había olvidado de Dios, había incurrido una y otra vez en la idolatría, la prostitución cultica, y la opresión e injusticia social. Por supuesto que luego Dios, juzgaría a Babilonia, que sería ARRASADA por el imperio Medo-Persa en el año 539 a.C. Nadie quedó impune, ni su pueblo, ni los pueblos que Dios usó para castigar a su amado Israel. Cuando Babilonia estaba incursionando y arremetiendo contra Jerusalén, sus vecino edomitas arengaban “¡Arrásenla gritaban, arrásenla hasta sus cimientos!” si los babilonios la destrozaron por completo, no fue por esa arenga edomita, sino que en lo más profundo de su odio, estaba destruir al enemigo. Esto va a dar pie en los años sucesivos, al regreso de exiliados en 3 tandas o períodos. Una, en la cual los que volvieron a Jerusalén se dedicaron a reconstruir sus casas. Otra con el regreso de Esdras, para reedificar el Templo, y la última de ese período con Nehemías, para reconstruir la muralla de la ciudad. De lo que el enemigo había ARRASADO una vez, hubo tiempo y lugar para reconstruir. Ahora sí es tiempo cumplido, para que Dios vuelva a tener compasión por su pueblo. Es tiempo de volver a componer canciones de amor, de agradecimiento, de recordar lo malo pero estando del lado de la bendición. No hay nada que se compare con volver a casa, y que Dios esté de nuevo en medio nuestro.

 

NOSOTROS

En tiempos distintos, fronteras distintas, ríos diferentes con otros nombres, hay un río de sangre por las calles. La violencia impera y ARRASA con los altos valores que tiene la humanidad: El amor, la familia, la paz, la sociedad y la libertad, entre otras cosas. Leemos hasta el hartazgo cómo nuestras mujeres mueren a manos de aquellos que prometieron amarlas hasta el fin. El abuso sexual está metido en todas partes, hasta en la toma de una escuela porteña, en la iglesia, en la política, en todas partes.

Abordando ahora algo más cercano o individual, ¿A cuántos de nosotros nos han pasado cosas malas que nos obligaron a colgar el arpa? Vivimos recordando el desastre del pasado, atados al recuerdo de alguien que amamos mucho, pero que ya no está. Dejamos de hacer lo que más nos apasionaba, porque el desastre golpeó la puerta de nuestras vidas. Abandonamos hermosos proyectos, porque la desgracia nos alcanzó en el camino. Dejamos de soñar, porque perdimos el gran amor de nuestras vidas. ¿Qué es lo que querrá Dios con todo esto? ¿Se olvidó de nosotros? ¿Cuánto de lo que les sucedió a los israelitas de esta historia, tuvo una directa relación con darle la espalda a Dios?

No estoy afirmando que lo que está pasándote a ti, sea porque has pecado. Lo que digo es que la gran oleada de violencia, donde el enemigo está ARRASANDO con todo lo que puede, es producto de una sociedad que le dio la espalda a Dios. A la mayoría no le importa lo que Dios dice en la Biblia, ni los proyectos que Él tiene para con nosotros. Algunos viven pensando que no habrá mañana. Otros creen que el día de mañana, van a reencarnar en otra cosa. Otros se drogan porque ya no pueden soportar la realidad. Otros buscan el placer constante, porque la vida que les tocó vivir, es tan mala y triste, que carece de cualquier alegría o gozo. El vacío se siente en las personas, por la falta de motivación de seguir soñando o de disfrutar los pequeños o grandes placeres de la vida. El desastre familiar, la falta de trabajo, la falta de paz, el agobio de pesadas cargas, el abandono, la miseria, etc., todo eso produce el deseo de no querer vivir más así. ¿Podemos hacer algo para frenar tanta destrucción y ARRASAMIENTO?

 

CONCLUSIÓN

¿Qué podemos hacer para recuperar la dulce melodía de nuestra canción favorita? ¿Podemos dejar de ver esa foto de nuestro ser querido que ya no está? ¿Se pueden pensar en nuevos proyectos de vida sin nuestra persona amada? Hay un tiempo para sufrir, y otro para alegrarse, ¿No es así? ¿Cuándo podré descolgar mi arpa del sauce o del álamo, para volver a tocar una dulce melodía con ella? ¿Podré volver a componer una poesía? ¿Podré enamorarme otra vez? Creo que todo es posible, y depende mucho de mi actitud, de recuperar la canción que me hacía emocionar. El ser amado que ya no está, nunca pensaría que, al formar un nuevo proyecto familiar, dejé de amarla, sino que la vida es así. Se trata de seguir viviendo, un día a la vez, con la mayor expectativa posible, de volver a cantar la mejor melodía al que me ama, me guarda, me cuida y me perdona, Jesucristo. ¿Estás de acuerdo en que es muy necesario que DESCUELGUES el arpa?