LECTURA DE HOY: Nehemías 2:14

Neh 2:14 Después me dirigí hacia la puerta de la Fuente y el estanque del Rey, pero no hallé por dónde pasar con mi cabalgadura.

 

INTRODUCCIÓN

La historia bíblica que hoy nos ocupa, es la de Nehemías, un copero del rey persa, Artajerjes I (Siglo V a. C.) Él escucha cómo les va a sus compatriotas judíos en Jerusalén, y no son buenas noticias. La muralla que rodea la ciudad todavía está en ruinas. Según se cree históricamente, Esdras vuelve en el segundo retorno de los expatriados, y Nehemías en el tercero y más numeroso. Pero hubo un primer retorno, en el cual toda la gente que regresó a Jerusalén de un largo cautiverio, se dedicaron a reconstruir solamente sus casas. Años después cuando vuelve Esdras, se comienza con la reconstrucción del Templo sagrado de Jerusalén. Esta situación (que se dio en medio de oposiciones) fue crucial para ellos, ya que sin el templo, los judíos no se consideraban restablecidos como nación. Se termina la reconstrucción del Templo (otrora edificado por el rey Salomón), y casi todas las casas de la ciudad. Pero no se daban cuenta, de que sin muros, la ciudad estaba indefensa.

 

DESARROLLO

YENDO AL CULTO A TRAVÉS DE LAS RUINAS

Para cuando Nehemías regresa a la ciudad santa de Jerusalén, ya se había inaugurado el Templo y los sacrificios. La mayor parte de la ciudad (las casas) se había reedificado, excepto la muralla, que le tendría que dar protección. Tres días después de que llegó, Nehemías sale a inspeccionar la ciudad de noche, con pocas personas. El único que cabalgaba sobre un animal (el texto original no indica de qué clase era, podría ser un caballo, camello, burro, mula, etc.). Recordemos que él venía como Gobernador de Jerusalén. Hubo una parte del recorrido, por el cual no pudo cruzar con el animal que montaba. Se desvía para poder terminar con la inspección de las ruinas. Esto es un gran indicador de que las personas de la ciudad y los vecinos, estaban tristemente “familiarizados” con las ruinas, ya que era el “espectáculo” de todas las mañanas. Eso era un símbolo de lo que el enemigo le hizo a la ciudad, a causa de los pecados de la nación judía, que otrora tuvo un rey, un idioma (el hebreo, y ahora tienen otro, el arameo), un ejército, un flamante templo, ceremonias, victorias militares, una Biblia, Un Soberano Dios que los ama, etc. Pero en algún momento, sucedió lo impensado: Dios abandonó el Templo y la Ciudad de Jerusalén. Las consecuencias son más que obvias, fueron llevados cautivos a Babilonia, un triste destierro, en medio de la tragedia más grande de todas, Dios (por un tiempo) los había abandonado, el Templo y la ciudad fueron arrasados. ¿Cómo se hace para ir al culto (a la iglesia) en medio de tantas ruinas?

 

SE PUEDE HACER EN UN TIEMPO RÉCORD

Lo que durante muchos años no se pudo, finalmente sí se hizo, reconstruir los muros de la ciudad en 52 días. Esto se hizo en medio de muchas oposiciones. Apenas los enemigos se enteraron de que los

muros comenzaron a ser reconstruidos, se opusieron. Siempre hay gente que se opone a los propósitos de Dios, pero Él es el Rey del universo. Para esto fue necesario un buen liderazgo, un gobierno “justo”, equitativo, que piensa en los que menos tienen. Nehemías hace un énfasis en la justicia social, ya que había muchas personas, que estaban siendo oprimidas por sus propios hermanos judíos. También se requirió sabiduría para tratar con los enemigos. Me llamó mucho la atención en el capítulo 6, cómo es que Nehemías se “da cuenta” de muchas cosas, sin que se las revele un ser humano. Eso me da pautas que tuvo un “discernimiento” espiritual, o una “sensibilidad” poco habitual, pero que viene del cielo. Esto impidió que sus enemigos lo engañaran, y siempre esté “100 pasos” adelante. Otra cosa que me llamó la atención es cómo “le duele” el pecado del pueblo, y cómo ora, aún cuando está hablando con otras personas. ¿Cuáles son los fundamentos de un liderazgo sano y fuerte? ¿Se pueden comparar algunas buenas características de Nehemías con el liderazgo actual? ¿Nos duele el pecado? ¿Tenemos el discernimiento necesario para liderar a una comunidad de fe?

 

NOSOTROS

La mayoría de los cristianos vamos con cierta regularidad a la iglesia. En medio de muchas oposiciones, tratamos de ir. El estrés, el cansancio, los problemas familiares, la crisis social, económica, etc., son “enemigos” de cualquier mortal. Pensaba en las “ruinas” que no le permitieron cruzar a Nehemías, eran tantos los escombros de la muralla en ruinas, que tuvo que desviarse. Ese era el panorama “normal”, de todos los días, del judío promedio que iba al Templo a adorar. También lo era para las ciudades vecinas, hostiles a Israel. Imaginemos tan sólo por un instante, que estamos celebrando la Navidad, y alrededor nuestro están “los escombros”, como símbolo de una derrota en manos de un enemigo cruel. Es una celebración a medias, donde NO se nos permite gozarnos del todo, porque esas ruinas nos hacen recordar lo débiles que fuimos. O esas ruinas nos hacen recordar la quimioterapia, el trasplante, el divorcio, la pérdida de un hijo, la pérdida del empleo, la muerte de un ser querido, la división familiar, la adicción de un ser querido, etc. Te invito a pensar que todo puede cambiar, inclusive en un tiempo récord. Sin dudas tenemos que trabajar muy duro, pero NO estamos solos.

 

CONCLUSIÓN

Los ejemplos bíblicos abundan, donde se emprenden grandes cosas, hay también grandes oposiciones. Nadie dijo que esto sería fácil. Cuando enfrentas un posible ascenso en el trabajo, pero inexplicablemente no lo logras, suele ser causa de una depresión. Hace poco tiempo atrás, le dije a una gran y querida amiga, que lo tomara como una “demora” y no como un “fracaso”. Después de todo, hay otras prioridades, en las cuales a veces nos “lucimos”, pues tenemos una linda familia, bellos y sanos hijos, una pareja saludable, y una misión por cumplir. Por otro lado, tal vez hiciste más de lo que debías, pero un hijo se fue a las drogas, el otro a la delincuencia, otro se divorció y está deprimido, etc. Pero tienes una de las herramientas de comunicación más poderosas, la oración. Nehemías la usó muy seguido para comunicarse con Dios, ya que sólo no podía con esa gran tarea, la de reconstruir los muros de la ciudad. A pesar que puede sonar a “negligencia”, lo de ir al culto en medio de las ruinas, como si a los judíos de esta historia no les importara la muralla y la seguridad que ésta puede brindar. Nosotros debemos seguir yendo al culto, a la iglesia, a las reuniones caseras, a pesar de tener un gran dolor en el pecho, porque algunas cosas están mal. Debemos hacerle frente a la vida misma, porque NO somos de los que retroceden ni huyen. Hay que seguir adelante a pesar de… Por otro lado, necesitamos “discernir” los tiempos, las personas, para poder lidiar con ellos, de forma positiva. De lo contrario, podemos caer en el engaño, y dejar de “reconstruir”. Si hay algo que no debemos dejar de hacer, es “reconstruir”, porque detrás de esos planes de “reconstrucción” (familiar, laboral, salud, amor, misión) está Dios. ¡Vámonos para el culto, a pesar de las ruinas!