¿Por qué dejaste de ir a la Iglesia?

¿Por qué decidiste no volver, ni siquiera a otra en otro lugar?

Éstas y otras preguntas se encuentran entre las que se han estado realizando por años en diversos proyectos de investigación. Porqué la gente deja las iglesias y ya no regresan más. Hemos preguntado específicamente a quiénes solían asistir regularmente a congregaciones por al menos dos años consecutivos, pero que en el presente no lo estaban haciendo.

Éstas fueron las respuestas más comunes:

“Perdí el hábito de hacerlo.” Simplemente las razones para quedarse no eran tan fuertes como las razones para irse. Fueron perdiendo la actividad de a poco hasta que dejaron todo.

“Dejé de ir después que terminé la escuela secundaria.” Muchos comenzaron sus estudios superiores y dejaron las actividades de la Iglesia. Otros se mudaron de las casas de sus padres y ya no retomaron el hábito en sus nuevas ciudades.

“No me gustaba el estilo institucional de la Iglesia.” Ésta es una de las razones más escuchadas. Pero no tiene un motivo consistente de porqué esa organización molesta.

“Fui muy herido por gente de la Iglesia.” Sin dudas, existen muchísimas personas lastimadas por miembros de las Iglesias. Algunos pueden ser realmente malvados con otros. Y se torna especialmente doloroso recibir un mal trato de alguien que supuestamente práctica una fe y el amor hacia sus hermanos.

“No encontré una Iglesia que me ayudara en mis necesidades.” Éste tipo de persona pone toda su esperanza en la iglesia como si fuese una tienda donde conseguirá lo que quiera. Pero al toparse con la realidad de que no encuentra el lugar perfecto, simplemente lo abandonan todo.

“Tuve una gran necesidad y la Iglesia no estuvo ahí para ayudarme.” Ésta razón está relacionada a la anterior. La persona pasó por una situación específica pero la Iglesia no lo ayudó a lidiar con la misma.

“Nunca me sentí conectado con la Iglesia.” Aunque en su mayoría, las personas no se integraron a un grupo dentro de la congregación; ésta respuesta refleja la importancia de procurar las relaciones antes que las actividades.

“No me gustaba dar a la Iglesia.” Por supuesto, no recibimos esta respuesta de forma directamente, pero notamos que aquellos que no se integraban al cuerpo de la Iglesia y más tarde se alejaban, no habían invertido absolutamente nada en las congregaciones.

“Me fuí cuando el Pastor se fue.” Muchos son leales a una persona en particular. Así que cuando dicha persona deja de estar al mando, simplemente se alejan.

“Nos mudamos y dejamos de ir a la Iglesia.” Ésta situación se da en casos de estudio o trabajo. Algunos no pueden encontrar o no buscan encontrar comunidades de fe en sus nuevas ciudades.

Éstas son las razones más comunes dadas por las personas para explicar porqué dejaron de asistir a la Iglesia. ¿Y tú, qué piensas?